Archivos para marzo, 2018

Rastreado en www.lavanguardia.com

Javier García (alias el Cuco ) Serafín Cervilla, Francesc Xavier Jové, José Bretón, Faustino Pons, Rosario Porto y Alfonso Basterra (padres de Asunta)… y ahora Ana Julia Quezada. No se conocen, pero tienen mucho en común. Al igual que la madrastra de Gabriel Cruz, el Cuco, Cervilla, Jové, Bretón, Pons, Basterra y Porto –sólo son algunos ejemplos– pasaron de víctimas a culpables de un día para otro. Comparten el perfil del asesino de sangre fría. El de los delincuentes que en vez de huir o esconderse permanecen en el escenario del crimen y participan de forma activa en las investigaciones para esclarecer una muerte que ellos han causado. Eso les ayuda a reafirmarse en la creencia de que lo tienen todo controlado. Hasta el punto de sentirse invulnerables, afirma Juan Francisco Alcaraz, presidente de la Sociedad Española de Investigación dePerfiles Criminológicos (SEIPC).

El comportamiento de Quezada ha sido calcado al de otros asesinos que mataron sin moverse de su entorno más cercano. Criminales que antes de ser desenmascarados se esforzaron en presentarse como los más apenados por la tragedia, participaron activamente en las labores de búsqueda cuando la víctima estaba desaparecida, peregrinaron por los medios de comunicación para ganar protagonismo o encabezaron manifestaciones –cuando estaba localizado el cadáver– con el objetivo de exigir justicia y presión policial para atrapar a los culpables.

El Cuco participó activamente en la búsqueda de Marta del Castillo (2009) e incluso atendía a los medios de comunicación, antes de ser detenido por encubrir el asesinato de la joven de Sevilla, cuando se le pedía su opinión. Serafín Cervilla, vecino de Cervera, encabezó numerosas manifestaciones (1999) para exigir la detención del asesino de su esposa violada y estrangulada y cuyo cadáver apareció en las vías del tren. Lloraba desconsolado y clamaba justicia. Un teatro que acabó cuando los Mossos le detuvieron como autor de esa muerte.

Las sobreactuaciones y el descarado engaño de esos asesinos añaden siempre un grado de indignación. Pasó en los casos mencionados y ha vuelto a repetirse tras el arresto de Ana Julia, con un odio (esta vez mezclado con mensajes racistas y misóginos) pocas veces visto en las redes sociales. Cuesta digerir que esos criminales sean capaces de llegar tan lejos y alarguen, sin rastros de empatía, el sufrimiento de los familiares de esas víctimas. Hasta el punto de lanzar mensajes, como hizo Ana Julia, que animan a la esperanza de encontrar con vida al ser querido, cuando ellos han escrito ya el final de la historia.

“Son personalidades criminales a las que les gusta seguir el curso de hechos que ellos han causado. Quieren controlar todos los frentes de las pesquisas y en algunos casos participar en la búsqueda de personas que ellos han matado les puede generar un subidón de adrenalina. Mantenerse en primer plano reafirma entre esos asesinos la creencia de que son invulnerables. Hasta el extremo de pensar que son más listos que los investigadores”, añade Juan Francisco Alcaraz.

Faustino Pons asesinó (1994) de un tiro a su mujer en la bañera de su casa. Enterró el cadáver en una torre de las afueras de Lleida y empezó una peregrinación por medios de comunicación donde pedía ayuda para localizar a su esposa. Un apenado marido que llegó a contratar a un abogado para que le asesorara y dar más credibilidad a su versión. Cuando la Policía le desenmascaró se pegó un tiro ante los agentes, junto a la fosa en la que había enterrado a su mujer y que los investigadores habían empezado a excavar.

Francesc Xavier Jové llevó a hombros el féretro (1988) de un niño de Maials violado y asesinado. En las batidas para encontrar el cadáver del menor, Jové siempre se mantuvo en primera línea. Estaba destrozado por la pérdida de ese amigo. Todo era mentira. El asesino era él. Los padres de Asunta Basterra (2013), al igual que José Bretón (2011), interpretaron también a la perfección durante meses el papel de progenitores compungidos por la pérdida de sus hijos. Otro engaño. Los tres están condenados por los asesinatos de esos niños.

La desgracia para ese asesino de sangre fría y la suerte para los investigadores es que la sobreactuación acaba destapándoles. “Suelen significarse demasiado en su afán de protagonismo”, indica Alcaraz. Le pasó a Serafín Cervilla, a Faustino Pons, a José Bretón… y también a Ana Julia Quezada. En el caso de esta mujer las excesivas muestras de cariño fuera de tono hacia el padre de Gabriel, las ansias de protagonismo, sus cambios de estado de ánimo o el extraño incidente del hallazgo de la camiseta del niño hicieron saltar todas las alarmas.

Alcaraz apunta que en el episodio de Ana Julia y el resto de ejemplos se vislumbran componentes psicopáticos propios del asesino que hace gala de una habilidad especial para “la manipulación, el cariño exagerado sin venir a cuento, la frialdad emocional, la mentira y la total ausencia de sentimientos hacia las víctima”. Todo queda desenmascarado cuando se invierten los papeles y es el investigador el que manipula al criminal, en favor de la resolución del caso, con estrategias que provocan el error del sospechoso. Es lo que les pasó a estos fríos asesinos, que coinciden en otra cosa: la mayoría planificaron sus crímenes.

 

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Rastreado en www.elmundo.es

Agentes de la Guardia civil han detenido en la localidad de Vícar (Almería), a unos 60 kilómetros de Las Hortichuelas, a la pareja del padre de Gabriel Cruz tras hallar en el maletero de su coche el cadáver del niño de 8 años desaparecido el pasado 27 de febrero en Níjar (Almería).

Según ha informado el Ministerio del Interior, Ana Julia Quezada Cruz, a la que la Guardia Civil interrogó el pasado miércoles, fue detenida cuando transportaba el cadáver del pequeño en el maletero de su coche desde un pozo en el que se encontraba hasta otro lugar donde pretendía esconderlo. Gabriel se encontraba envuelto en una manta y lleno de barro en el interior del coche. La detenida había acudido a por el cuerpo del pequeño tras haber acercado al padre del niño a otra zona de Almería.

Fue precisamente ella la que el fin de semana pasado halló cerca de una depuradora la camiseta blanca interior que llevaba el niño el día de su desaparición.

La detenida se encuentra en dependencias de la Comandancia de la Guardia Civil, según ha informado el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, que ha pedido que “no se divulguen ningún tipo de bulo” y “se deje trabajar a la Guardia Civil”. Fuentes de la investigación no descartan que haya más implicados.

Zoido, ha transmitido a la madre del pequeño, con quien ha hablado por teléfono, su sentimiento de profundo dolor y “el de todos los españoles” por el hallazgo. También el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha querido transmitir una muestra de cariño a la familia y su dolor por la muerte de Gabriel.

En estos días, las áreas de búsqueda en Las Hortichuelas y sus alrededores se habían rastreado no una sino varias veces al objeto de evitar pasar por alto el más mínimo indicio que pueda arrojar algo de luz sobre el misterio de la desaparición de Gabriel. Hoy mismo, profesionales y especialistas trabajaban en 400 puntos de interés como balsas y pozos para localizarlo.

Ana Julia era la principal sospechosa para los investigadores de la Guardia Civil. Los agentes no habían procedido a detenerla antes por si el niño se encontraba con vida, según han informado fuentes de la investigación. La detenida estaba transportando el cadáver por miedo a que fuera encontrado en el pozo en que se encontraba durante alguno de los innumerables rastreos organizados durante estos días.

Las sospechas se centraron en ella después de que fuera quien hallara la camiseta blanca que llevaba el niño puesta cuando desapareció. La camiseta fue encontrada entre unos matorrales, aproximadamente a unos cuatro kilómetros del lugar donde se perdió el rastro del pequeño. De hecho, Ana Julia resultó herida al caer por el terraplén donde se encontraba la prenda.

Fue ella la que llevó la camiseta hasta el puesto de mando avanzado de la Guardia Civil en Las Negras. Cuando la encontró Ana Julia se encontraba paseando con el padre del pequeño.

El hallazgo de la prenda centró la búsqueda en una depuradora cercana en donde no se halló rastro del niño. Las circunstancias del hallazgo de la camiseta, una vez concluida la búsqueda con resultado negativo en el entorno de la depuradora, incomodaban a los investigadores, ya que, aunque no lo llegaron a confirmar, al parecer se encontraba seca en una zona donde los días anteriores se habían producido fuertes precipitaciones.

El pequeño, de ocho años de edad, salió de casa de su padre el día 27 de febrero a las 15.00 horas para ir a casa de un vecino. El trayecto entre ambas viviendas apenas llega a los 100 metros, pero nunca llegó.

La familia dio la voz de alarma en torno a las 20 horas, al confirmar que el niño no estaba en casa de los vecinos y que nadie sabía dónde estaba. Fue entonces cuando se activó un operativo de búsqueda que sumaba más de 400 efectivos.

Unas cinco horas después la Guardia Civil activó un dispositivo de búsqueda al que se sumaron unidades especializadas, entre ellas la Unidad Central Operativa (UCO) del Instituto Armado. El miércoles 28 de febrero interrogaron al hombre que llevaba dos años acosando a la madre del niño.

Este hombre permaneció casi 72 horas detenido y el juez lo envió a prisión por saltarse la orden de alejamiento. El propio Ministerio del Interior explicó que había “manipulado” la pulsera telemática que controlaba que no se acercara a Patricia. La madre de Gabriel, no obstante, siempre dijo que esta persona no tenía nada que ver con la desaparición de su hijo.

La Diputación de Almería ha decretado tres días de luto oficial por la muerte del pequeño Gabriel y ha convocado un pleno extraordinario para trasladar de forma oficial el pésame a la familia.

Rastreado en politica.elpais.com

El cadáver de la gijonesa Paz Fernández Borrego, de 43 años,desaparecida el pasado 13 de febrero en Navia (Asturias), ha sido hallado este martes en el embalse de Arbón, a unos 12 kilómetros de Navia, según han informado fuentes de la Guardia Civil. Un vecino alertó a los agentes, pero el cuerpo no pudo ser recuperado inmediatamente. Fernández, que había ido a pasar unos días a Navia, es una de la tres mujeres desaparecidas en Asturias que la Guardia Civil busca desde hace semanas.

El cuerpo de María Paz Fernández Borrego ha sido identificado por el cabello, la ropa y el tatuaje que tenía grabado en un hombro. La investigación se centrará ahora en clarificar las causas de la muerte.

El cadáver fue hallado por un vecino de Luarca que estaba practicando piragüismo en la zona y lo vio flotar en la superficie sobre las 15.30, en una zona de difícil acceso en una orilla del embalse, ubicado en el cauce del río Navia, en las proximidades de un cámping. El Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil pudo rescatar el cuerpo horas a las 19.30, tras lo cual fue trasladado al Hospital Universitario Central de Asturias, en Oviedo, para su estudio radiográfico y posteriormente al instituto anatómico forense de para la realización de la correspondiente autopsia.

El teléfono móvil de la mujer dio señal por última vez en la localidad de Busmargalí, a ocho kilómetros del centro de Navia, en donde había reservado un hostal para pasar esa noche, y a 14 kilómetros de las inmediaciones del Hospital de Jarrio, en donde fue hallado su vehículo.

La Guardia Civil y la Policía Nacional también trabajan en la búsqueda otras dos mujeres desaparecidas en Asturias en las últimas semanas en Gijón y Avilés, aunque ambos cuerpos descartan que las desapariciones estén relacionadas.

Lorena Torre, de 40 años, desapareció el pasado jueves por la noche en Gijón y su coche apareció aparcado en las proximidades de la playa de El Rinconín. Según la Policía Nacional, vestía un plumífero verde, pantalón vaquero y botas.

Un día después se produjo en Avilés la desaparición de Concepción Barbeira, que mide 1,60 y es de complexión delgada. La mujer salió de su casa en San Adriano (Castrillón) para dirigirse a su trabajo en el hospital San Agustín de Avilés y no llegó a incorporarse. Su vehículo fue localizado en la localidad de Santa María del Mar, en Castrillón, horas después de que se denunciase la desaparición. El coche tenía las puertas abiertas y el bolso en su interior. SOS Desaparecidos ha convocado el próximo fin de semana, el 9, 10 y 11 de marzo, en la playa de Santa María del Mar, una batida popular para buscar a Barbeira al lado del hotel San Román.

La Guardia Civil ha desmentido a través de sus redes sociales los “bulos” difundidos durante los últimos días sobre la presencia de grupos de delincuentes que se hacen pasar por policías para conseguir que las mujeres salgan  de sus vehículos y, después, secuestrarlas. Piden prudencia y que no se compartan engaños a través de las redes sociales o en grupos de whatsapp.