Archivos para junio, 2016

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Desde hace cuatro meses, exactamente desde el pasado 16 de febrero, David B. L., de 44 años, vuelve a estar en libertad con cargos. La policía le considera un psicópata, un asesino en serie y un maltratador de prostitutas y toxicómanas en Barcelona. Para desesperación de algunos y miedo de estas mujeres, el Calvo se pasea nuevamente por Ciutat Vella, Zona Franca y Montjuïc. Quién sabe si en busca de una nueva víctima.

De nada sirvió el exhaustivo atestado en el que los Mossos d’Esquadra de la Unidad Central de Personas Desaparecidas reconstruían las últimos cuatro meses de vida de Verónica Tallo Carretero, nacida en Sabadell en 1974. Los investigadores concretaban que la mujer, a la que nadie ha vuelto a ver desde el 2 de enero del 2012, ni ha dado señales de vida, fue asesinada entre las siete de la tarde y las diez de la noche de ese día por el que entonces era su pareja, el mismo hombre que se supone mató de un golpe, quemó y enterró a Segunda María Desviat en julio del 2015. El mismo individuo que, en verano del 2012, habría asesinado a Ana Girona, aunque la Audiencia de Barcelona le absolvió por falta de pruebas. El mismo sujeto que maltrató y a punto estuvo de acabar con la vida de otras siete mujeres, entre ellas Fernanda Mendo, Rita Zulkarnejeva o Mónica Lama.

De nada sirvieron antecedentes policiales, judiciales y que David B. L. se encontrara en libertad provisional por el crimen de Segunda. De nada sirvió que el sospechoso fuera presentado por los especialistas como un psicópata peligroso o que entre sus antecedentes figurara una condena a cinco años por haber intentado matar a un turista francés que se le acercó a pedirle fuego. La titular del juzgado de violencia sobre la mujer número tres de Barcelona, Gabriela Paula Sagrado Pessagno, dejó en libertad sin fianza al individuo tras ser detenido hace cuatro meses en La Bisbal, acusado del asesinato de Verónica Tallo, en el 2011. La juez entendió que “faltan indicios racionales de criminalidad” y que los datos aportados por los Mossos son “solo sospechas”. Y los jueces necesitan indicios y pruebas. Y esta, además, necesitaba el cadáver de Verónica que, cuatro años después, sigue sin aparecer pese al empeño que han puesto en buscarla los Mossos y algún guardia urbano de la comisaría de Sants-Montjuïc. Se han pateado la montaña, especialmente la zona que ahora ocupa un hermoso jardín de cactus y en la que antaño convivieron David con Verónica, en una tienda de campaña.

Desde la condena por el asesinato de Santiago Corella, el Nani, se han dictado sentencias por homicidio, pese a la ausencia del cadáver. Ese mismo grupo de Mossos que detuvo a David y que está especializado en desapariciones de carácter criminal ha sentado en el banquillo a individuos como Ramón Laso, condenado a 30 años por el asesinato de su mujer y su cuñado, y cuyos cuerpos nunca aparecieron. Con Verónica Tallo pasará lo mismo. No será fácil encontrar su cadáver. Pero su entorno sabe que solo puede estar muerta.

Toxicómana, enferma, vivía en la indigencia y dependía absolutamente de los servicios sociales desde el 2007, cuando consta su primera reseña en un centro dependiente de la Cruz Roja. Con numerososos antecedentes por hurtos y robos con violencia, la mujer acababa de saber que estaba embarazada, y tenía día y hora en el hospital del Mar, donde ya había comunicado su decisión de interrumpir la gestación.

Casi todos podemos desaparecer voluntariamente. Verónica no. Su vida desestructurada le obligaba a interactuar a diario con los servicios sociales para sobrevivir en la calle, donde resistía los últimos 16 años en los que nunca volvió a saber nada de su madre, ni de su hermana.

La pena en este caso es que se tardó demasiado en echarla de menos y en alertar de su ausencia. Esa ha sido la suerte y la ventaja con la que hasta ahora ha jugado David B. , un psicópata en palabras de policías, forenses y los especialistas que le han tratado.

Ojalá esta historia no fuera más que un relato de ficción. Pero no. Esta es una crónica protagonizada por tres mujeres asesinadas en los últimos cuatro años en Barcelona y otras siete maltratadas, y con el principal y único sospechoso en la calle. Lo peor es que ninguno de los policías y especialistas al corriente de esta investigación pueden garantizar que no hayan habido más víctimas silenciadas y alertan de la peligrosidad del individuo.

La última de las investigaciones en torno a David B. arrancó el 22 de octubre del 2015. En esas fechas, los trabajadores sociales de diferentes centros que operan en Barcelona con drogodependientes ya estaban en alerta respecto a él. Politoxicómano y usuario habitual, había mostrado su faceta más violenta, tras años de una aparente amabilidad con la que tenía a muchos engañado. En aquellos días, ya había sido detenido y acusado del asesinato de dos de sus compañeras. Pero en un caso, el de Ana Girona, los jueces no creyeron las palabras de Fernanda Mendo. Era novia de David y una tarde, en la tienda de campaña de Montjuïc, el hombre la intentó estrangular con una cuerda, mientras le decía que tras matarla la enterraría junto “a la otra puta” que tenía escondida en la montaña. Fernanda sobrevivió y los Mossos comprobaron que no mentía, porque encontraron el cuerpo de Ana. Aún así, quedó absuelto, por falta de pruebas.

Después fue detenido por el asesinato de la Niñata e ingresó en prisión. Pero el juez le dejó en libertad porque ningún testigo que los vinculaba quiso ratificar en el juzgado las declaraciones que hicieron a los mossos. Manifestaciones que en muchos casos se tuvieron que tomar a mano y en la calle, porque fue imposible trasladar a esos testigos a una comisaría.

Repasando papeles, los trabajadores del centro de Robadors comprobaron que hacía cuatro años que no sabían nada de Verónica Tallo. La última vez que la vieron fue junto a su pareja: David B..

Temieron lo peor. La unidad de desaparecidos empezó a reconstruir los pasos de la mujer a partir del 27 de octubre del 2011, el primer día del que hay constancia oficial de que eran pareja. Así lo presentó ella en el centro de atención a drogodependientes de Robadors.

Los Mossos lograron reconstruir sus últimos movimientos, horas e incluso minutos de vida. El 27 de diciembre del 2012, seis días antes de su desaparición, la titular del juzgado de violencia número 4 de Barcelona abrió unas diligencias por unos maltratos del día anterior. Verónica ingresó en el hospital Clínic, derivada de urgencias de Pere Camps, donde declaró que había sido agredida por su pareja. Pero la mujer nunca ratificó esa denuncia. Una trabajadora le consiguió una plaza en el albergue de Sants, pero solo pasó una noche. No tardo en regresar con el agresor .

Ese último 2 de enero del 2012 en la vida de Verónica, la mujer acudió con su pareja en la sala Baluard. Eran las siete de la tarde. Se drogaron juntos. Tres horas más tarde, el hombre regresó al centro de la Cruz Roja en Drassanes, que cierra más tarde, a la una de la madrugada. Pero ya iba solo. A partir de ese momento, se perdió para siempre el rastro de Verónica Tallo.

David B. siempre ha negado cualquier acusación.

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Omar Mateen, el hombre armado que mató a 49 personas en el club Pulse de Orlando era un habitual de la discoteca gay, según han asegurado cuatro clientes al diario Orlando Sentinel . “A veces se iba a una esquina a sentarse y beber sólo, otras veces estaba tan borracho que se volvía ruidoso y agresivo”, recuerda Ty Smith, que asegura que vio a Mateen en el interior del local al menos una docena de veces. “Nosotros realmente no hablábamos mucho con él, pero recuerdo que a veces decía cosas sobre su padre”, asegura el testigo. “Nos dijo que tenía una esposa y un hijo.”

Otro habitual del Pulse, Kevin West, afirma en Los Angeles Times que Mateen le enviaba mensajes de forma intermitente durante un año usando una aplicación de chat gay. Otros clientes del local también dijeron a diversos medios locales y a la MSNBC que Mateen había estado utilizando múltiples aplicaciones para homosexuales con conocidos mutuos para “ligar”, incluyendo Grindr.

Estos no son los únicos testimonios que coinciden en la vinculación de Mateen con el mundo gay. Su antiguo compañero de instituto Samuel King aseguró a The Daily Beast que Mateen habría asistido en el pasado a uno o dos shows de drag queens e incluso solía acudir a un restaurante con trabajadores abiertamente homosexuales para comprar su comida. Este testigo, que trabajaba en dicho establecimiento y además es él mismo drag queen asegura que Mateen sabía de su faceta artística y no manifestó ningún tipo de inconveniente. Este testimonio asegura que probablemente incluso le mostró fotografías de sus actuaciones y recuerda que, pese a no recordar la fecha, “probablemente vino con nosotros” a ver algún show.

Estos testimonios contrastan con las declaraciones hechas por el padre del atacante el día después de la masacre. Sedique Mir Mateen recordó un episodio ocurrido hace dos meses en el que el joven vio a dos hombres besarse. “Se enfadó al verlo”, afirma. Otro excompañero de trabajo aseguró que frecuentemente hacía comentarios homofóbicos. Esto podría sugerir que el autor de la matanza del Pulse podría tener algún tipo de conflicto interno respecto a la homosexualidad.

Pese a que el propio Mateen afirmó en una llamada al 911 momentos antes de la matanza que sus motivaciones eran religiosas y declaró su lealtad al Estado Islámico, su propia exmujer también ha dudado de esa tesis y ha aseverado que su exesposo podría sufrir de un “trastorno bipolar”. Sitora Yusufiy, con quien contrajo matrimonio en 2009, ha asegurado que era “violento y mentalmente inestable” durante la relación que tuvo con ella, pero que nunca expresó tendencias militantes islámicas. La mujer sugiere que una “historia con esteroides” pudo haber causado sus ataques de ira.

ATENTADO EN ORLANDO

Publicado: 13 junio, 2016 en FUERA DE ESPAÑA

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Estados Unidos vivió este domingo en Orlando (Florida) uno de sus capítulos más oscuros. Un hombre de 29 años abrió fuego en una discoteca popular entre la comunidad gay, matando al menos a 50 personas e hiriendo a otras 53.

Es el peor tiroteo múltiple registrado en la historia del país. Los primeros indicios apuntan a un único tirador, que murió abatido por la policía. El atacante, identificado como Omar Siddique Mateen, era un ciudadano estadounidense de padres afganos. El Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) asumió la autoría del ataque, pero las autoridades estadounidenses señalan que no hay pruebas que respalden una conexión directa entre el grupo y el ataque. El presidente Barack Obama calificó la masacre como un “acto de terrorismo y odio”.

Fuentes de la investigación citadas por varios medios estadounidenses apuntan que el atacante habría llamado al número de emergencia 911 poco antes de la masacre para declarar su lealtad al Estado Islámico. Horas después del ataque, el grupo asumió la autoría del mismo en un boletín emitido por su agencia informativa Amaq. Los investigadores señalan que, de momento, no hay ninguna indicación de que la organización terrorista haya entrenado o dirigido al asaltante.

El padre del tirador, Mir Saddique, dijo a la cadena NBC que no cree que el ataque protagonizado por su hijo se deba a motivos religiosos sino a motivaciones homófobas. “No tiene nada que ver con la religión”, dijo Saddique, que aseguró que su hijo se indignó hace dos meses cuando, durante una visita a Miami, vio a dos hombres besándose.

La matanza en el club Pulse, en una amplia y tranquila avenida cerca del centro de esta turística ciudad, vuelve a colocar a EE UU ante el pánico del yihadismo y de la violencia armada. Y condicionará las elecciones presidenciales de noviembre y los siete meses restantes de mandato de Barack Obama.

En caso de confirmarse los motivos yihadistas, se trataría del peor ataque tras los atentados del 11-S en 2001, en que murieron cerca de 3.000 personas. El tiroteo llega seis meses después de que una pareja de simpatizantes islamistas radicales matara a 14 personas en San Bernardino (California). Ambos se declararon seguidores del ISIS, que ha alentado los ataques individuales.

El origen afgano del atacante incomodará profundamente en EE UU: desde 2001, la primera potencia mundial impulsa una costosa intervención militar contra los talibanes en el país centroasiático, en la que es la guerra más larga librada por Washington.

Según The Washington Post, que cita fuentes oficiales, el atacante no solo manifestó su adhesión al líder del ISIS en la llamada al 911, sino que también hizo una referencia a los atentados de 2013 en el maratón de Boston perpetrados por dos simpatizantes yihadistas y en que murieron tres personas.

El agente especial del FBI Ronald Hopper declinó, durante una rueda de prensa, identificar al autor de la masacre y dijo que todavía no se ha determinado si se trata de un crimen de odio, un acto terrorista o uno criminal. Sin embargo, unas horas antes había dicho tener “sugerencias” de que el tirador podría tener simpatías con el islamismo radical.

Muhammad Musri, representante de la Sociedad Islámica del Centro de Florida, dijo que se cree que el agresor no estaba conectado a una red o tuvo ayuda de otras personas. Las autoridades tratan de recabar información sobre el sospechoso y cómo obtuvo las armas, que son similares a las utilizadas en otras matanzas en Estados Unidos.

El tiroteo en el club Pulse se inició alrededor de las 2 de la madrugada, hora local, cuando había unas 300 personas en el interior del recinto. El tirador, según la policía, utilizó una pistola corta y un rifle de asalto. Primero atacó a un vigilante fuera del local y una vez dentro abrió fuego.

Nada pareció inusual al principio, pero luego el caos se desató. Inicialmente muchos asistentes creyeron que el rugir de los disparos eran fuegos artificiales o parte de la música dance que sonaba. Al poco, se descubrió lo que verdaderamente estaba sucediendo: algunos asistentes lograron escapar pero otros permanecieron atrapados dentro del recinto.

El atacante retuvo durante tres horas a un grupo de personas hasta que fuerzas especiales de la policía, utilizando un vehículo blindado y explosiones controladas, accedieron a la discoteca y mataron a Siddique. La policía cree que gracias a ello se salvaron unas 30 vidas. Del total de fallecidos, 39 personas perecieron en el club y las otras 11 en el hospital.

“La gente en la pista de baile y en el bar se tiró al suelo y algunos de nosotros que estábamos cerca del bar y de la salida logramos salir a la zona exterior y simplemente corrimos”, escribió Ricardo J. Negron, uno de los asistentes, en la página de Facebook del club.

Pulse, que se declara el epicentro de la fiesta latina de Orlando, celebraba la noche del sábado su noche semanal de música latina con la participación de tres dj.

El paisaje era surrealista en los alrededores de la discoteca. Mucha gente ensangrentada y presa del pánico se refugió en una gasolinera y un local de comida rápida ubicado al lado del club, según contaba este domingo una de las trabajadoras, que aún estaba digiriendo todo lo sucedido.

El de Orlando es el tiroteo múltiple número 173 registrado en lo que va de año en Estados Unidos, según los datos recogidos por el portal Mass Shooting Tracker. Como tiroteo múltiple se entiende el que causa al menos cuatro víctimas mortales, excluyendo al autor de los disparos.

Las peores matanzas, hasta ahora, eran la de 2007 en la Universidad Virginia Tech (Virginia), en que murieron un total de 32 personas, y la que tuvo lugar en 2012 en una escuela primaria en Newtown (Connecticut), en la que fallecieron un total de 20 niños y seis adultos.

 

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Un varón, menor de edad y de nacionalidad brasileña fue arrestado en la tarde de ayer por efectivos de la Policía Judicial de la Guardia Civil como presunto responsable de la muerte de su padre. Parte del cadáver (le faltaban la cabeza y las extremidades) fue encontrado en una maleta que flotaba en aguas cercanas a Valleseco durante la mañana de ayer, donde al parecer lo lanzó el ahora detenido en la tarde noche del pasado lunes.

Desde una perspectiva cronológica de tan terrible suceso, el desencadenante para conocer de los mismos se produjo cuando una maleta de color rojo y tipo trolley (con ruedas y asa extensible) topó contra un barco de la Compañía Auxiliar del Puerto (Capsa), uno de cuyos buzos se encargó de recuperar el bulto, en hechos que tuvieron lugar frente al referido barrio santacrucero, concretamente frente al muelle de La Piedra.

Cuando un policía portuario abrió la maleta, la sorpresa fue mayúscula: envuelto en una bolsa de plástico (las propias que se usan para la policía) estaba, desnudo y de espaldas, el tronco de un ser humano. De inmediato cerraron la maleta, se despejó la zona de playa (había numerosos bañistas en ese caluroso mediodía) y se activó a las 12.22 horas el protocolo previsto para no perjudicar el hallazgo de pruebas.

Llegados al lugar, los especialistas de la Policía Judicial del Instituto Armado se hicieron cargo del caso. Por un lado, tomaron pruebas de ADN a las personas que habían tenido contacto con la maleta en cuestión, por otro, rastrearon en una lancha la zona donde fue encontrada para que los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) rastrearan el lugar. Por su parte, la autoridad judicial pertinente se desplazó a la zona para dirigir la instrucción por este asunto.

Al poco, los investigadores encontraron el rastro del supuesto autor. No fueron pocos los vecinos de Valleseco quienes informaron a los agentes de la presencia en la noche del pasado lunes de un joven de piel oscura, quizás de origen marroquí o sudamericano, que portaba un bulto (o dos, según los testimonios) y que llegó a preguntar por dónde se accedía a la costa, a donde finalmente llegó gracias a una pista de tierra existente en el paraje ya citado. Respecto a la existencia de esa segunda maleta (no confirmada en fuentes oficiales), sería igualmente una trolley, esta de color negro. Sobre la credibilidad de dicho testimonio da cuenta el hecho de que ya en la noche del lunes se habló del asunto en el barrio. Si bien los buzos del GEAS han buscado en la zona, se desconoce si han encontrado algo.

Ya sea por el testimonio de los vecinos, ya por la labor de los forenses (que desde el principio apuntaron al posible origen sudamericano de los restos mortales hallados), lo cierto es que las pesquisas realizadas condujeron a los investigadores a un domicilio de la calle del Olvido, en el santacrucero barrio de Salamanca. Al parecer, dieron con el hijo del fallecido en un bar situado muy cerca de la vivienda en cuestión, presumible escenario del crimen que supuestamente estuvo precedido por una discusión paternofilial sobre las actividades del menor, desaprobadas por su progenitor.

Durante buena parte de la tarde y ya entrada la noche, los expertos de la Policía Científica trabajaron en la casa donde vivían tanto la víctima como el ahora detenido por estos hechos, por otra parte conocido en la zona, tal y como atestiguaron varios vecinos a este periódico.

A buen seguro, la Guardia Civil informará hoy con carácter oficial sobre lo acaecido en esa casa de la capital tinerfeña, sin duda un relato marcado por el horror que implica las tareas necesarias para descuartizar un cuerpo y que, como ha quedado comprobado, resultaron inútiles en su afán de ocultar la muerte del infortunado, del que apenas ha trascendido que se trata de un hombre joven y, como su hijo y presunto homicida, de nacionalidad brasileña.

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La Guardia Civil ha localizado al sospechoso de la desaparición del caso Yeremi. Así lo ha publicado Espejo Público de Antena 3. El sospechoso ya está en la cárcel pero por otro motivo, por un delito sexual que nada tiene que ver con el caso. Se llama Antonio Ojeda, alias Juan ‘El rubio’.

Es un viejo conocido de la Policía, y está en prisión preventiva por un delito sexual a un menor. La Guardia Civil investiga si pudo utilizar el mismo modus operandi que con Yeremi.

El menor está en un parque con su abuela. Aprovecha un descuido y se acerca al niño cuando está solo. Dice que le va a regalar una bicicleta y el pequeño accede a acompañarle.
Tuvo al menor retenido en una caseta hasta que otro vecino ve que se escapa llorando. El pequeño no se atreve a contarlo hasta 24 horas después de lo sucedido.
Está siendo investigado por dos delitos. Uno en 2005 por violencia de género con su mujer y otra en 2012.

La Guardia civil le investiga, antes imputado, por los delitos de detención ilegal y homicidio. Es la primera vez que se imputa a un sospechoso por el caso Yeremi.

Yeremi Vargas desapareció en marzo de 2007, a los 7 años, cuando jugaba en un descampado cerca de su casa en la localidad de Vecindario, en Santa Lucía de Tirajana (Gran Canaria).

Hasta marzo la benemérita había recibido hasta 60 llamadas. Según una nota de la Benemérita, once de las llamadas recibidas han sido de interés policial para el caso, y la Guardia Civil ya ha iniciado las investigaciones sobre las mismas para ampliar la posible información.

La Guardia Civil ha querido agradecer a la sociedad en general, y a los medios de comunicación en particular, la respuesta generada al pedir la colaboración ciudadana para tratar de localizar un coche Renault de color blanco que estuvo en la zona en la que desapareció el pequeño el 10 de marzo de 2007.

Los miembros del Instituto Armado tienen en su punto de mira a un hombre que en el momento de desaparición de Yéremi Vargas tenía entre 30 o 40 años y estuvo en el lugar de los hechos con una gorra de béisbol y un coche Renault 5 Oasis de color blanco. Quieren localizarlo para esclarecer su posible relación con el caso.