EL ASESINO DE SUSANA TAMBIÉN ACUCHILLÓ A SU PRIMERA MUJER POR NEGARSE A VOLVER CON ÉL

Publicado: 14 febrero, 2015 en ESTÁ PASANDO

Rastreado en www.levante-emv.com

El asesino confeso de Susana Carrasquer Perujo, la última víctima de la violencia machista en Valencia, repitió con la madre de sus tres hijos exactamente el mismo patrón que con su primer mujer: buscó un encuentro con ella en el que había sido su domicilio hasta que se separaron y la acuchilló en el momento en que se negó a reanudar la relación con él.

La diferencia es que la primera esposa pudo defenderse y sobrevivió al ataque, ocurrido el 14 de marzo de 1998.

La excusa en aquella ocasión fue que ella se negó a participar en un programa ya desaparecido de Antena 3, «Lo que necesitas es amor», en el que pretendía escenificar una reconciliación en público. La mujer, que ya había iniciado los trámites judiciales para su separación y que había accedido a encontrarse con él en el piso bajo engaños -José Ignacio le había afirmado que sólo iban a revisar unas facturas comunes-, «montó en cólera», según afirmaba el fiscal en su relato y le advirtió que «si osaba llevar a cabo semejante espectáculo, rompería cualquier relación de cortesía entre ambos».

La reacción no se hizo esperar. Según la sentencia facilitada ayer por el TSJ-CV, la discusión que generó la negativa de la joven -cuya identidad oculta Levante-EMV para garantizar su anonimato- fue subiendo de tono hasta que José Ignacio cerró la puerta de la habitación golpeando con la hoja a la víctima en el hombro.

Los golpes se sucedieron por las «distintas dependencias de la vivienda» hasta que finalmente el hombre se hizo con un cuchillo «que colocó en la nuca» de ella mientras la arrastraba, cogida por el pelo, hasta la cocina. En un intento por zafarse de él, la chica le mordió en un muslo y él respondió clavándole el cuchillo, primero en la cabeza, y luego en un costado y en el pecho, exactamente entre la tercera y la cuarta costilla, en el lado izquierdo del pecho, buscando el corazón. Exactamente el mismo modo de actuar que empleó el miércoles contra Susana.

La primera mujer del asesino confeso pudo defenderse del arma blanca -la víctima mortal recibió una única cuchillada en el corazón sin que el filo se tropezase en su trayectoria con hueso alguno-, de modo que también acabó con heridas sangrantes en el antebrazo y las manos, en un intento por parar las acometidas del cuchillo. Varias cicatrices atestiguan aquella brutal agresión, que fue cometido mientras la hija de ambos, que entonces tenía 6 años, estaba en el piso.

Tras su detención, el juez de guardia lo envió a prisión. Pero apenas permaneció unas semanas dentro. El titular del Juzgado de Instrucción número 16 de Valencia accedió enseguida a dejarlo en libertad provisional hasta el juicio, que se celebró el 15 de diciembre en la sección cuarta de la Audiencia de Valencia.

La Fiscalía solicitó cuatro años de prisión que la acusación particular, ejercida por el letrado Óscar de Alfonso Ortega en nombre de la víctima, elevaba a cuatro años y medio. El abogado defensor intentó la absolución alegando legítima defensa, que el ponente, el magistrado José María Tomás y Tío denegó.

Sin embargo, sí admitió como atenuante el hecho de que, tras cesar en el ataque, acompañara a la mujer a casa de sus hermanos, lo que propició que fue trasladada a un centro médico. El magistrado lo dio por bueno aún admitiendo que la había llevado a cambio de beneficiarse de la promesa de ella de no denunciarle.

Con esa atenuante, pese a aplicarle la agravante de parentesco solicitada por la acusación, la pena, fijada un día después, se quedó en dos años de cárcel y sendas indemnizaciones a la víctima de 420 euros por las lesiones y 1.500 más por las secuelas. Dado que no tenía antecedentes, ni siquiera regresó a la cárcel.

Faltaban seis años para que entrase en vigor la ley integral de Violencia sobre la Mujer, de modo que una agresión que se situó al borde de un intento de homicidio se quedó en un mero delito de lesiones. Ni orden de alejamiento, ni medidas de protección. Nada. «Entonces no había tanta sensibilización», admite el citado abogado.

Así las cosas, cuando 17 años después la situación se repitió y su mujer, Susana, madre de sus tres hijos de 11, 10 y 6 años, rompió con él tras una relación de 13 años dominada por continuos episodios de maltrato, repitió el patrón: intentó fijar una cita con ella en el que había sido el domicilio familiar y, esta vez sí, la mató de una única cuchillada en el corazón, como confirmó ayer la autopsia.

La fecha de este crimen machista, el 12 de febrero, ya estaba marcada en otro calendario, el de su primera mujer, que celebraba ese día su cumpleaños. Si fue intencionado o no hacer coincidir el asesinato de este jueves con el día en que cumplía años la mujer que sobrevivió a su agresión en 1998, lo confirmará la investigación del grupo de Homicidios de Valencia, que ya ha tomado declaración a la superviviente, además de a varias personas del entorno de Susana Carrasquer, cuyo cadáver será entregado hoy a la familia, por lo que se espera que el entierro se celebre este sábado.

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