Archivos para febrero, 2015

Rastreado en www.lavanguardia.com

Una mujer de 37 años ha matado a su hijo de diez al considerar que el menor tenía las orejas demasiado grandes.

Después de pagar al niño una operación de cirugía estética en el hospital de Gazi (Ankara) para reducir el tamaño de las orejas, la madre, Nuray Sacan, comunicó a los médicos responsables que no estaba conforme con los resultados de la intervención. La detenida asfixió al menor con una bufanda en la clínica y se dio a la fuga, según informa el diario The Mirror.

La mujer se enfrenta a cargos de asesinato en Turquía por haber axfisiado a su hijo con su propia bufanda. Tras cometer el crimen Sacan huyó del centro de salud y terminó chocando contra otro coche. Tras ser detenida confesó el asesinato y justificó el crimen alegando que las orejas del niño se habían vuelto aún más grandes después de la cirugía. Explicó que su hijo había sufrido acoso escolar por parte de sus compañeros y tenía miedo de que volviesen a reirse de él.

Los cirujanos explicaron que no detectaron que la mujer tuviera problemas psicológicos en ningún momento.

Anuncios

Rastreado en www.lavanguardia.com

Un hombre ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Málaga a veintiocho años y ocho meses de prisión por detención, lesiones y malos tratos cometidos contra su pareja sentimental a la que llegó a anular hasta el punto de que el condenado la obligó a arrancarse cinco dientes con unas tenazas.

El procesado también la ataba o encerraba durante días y la obligaba a dormir en el suelo o a beber su orina y comer sus heces, según la sentencia dictada por la Sección Octava de la Audiencia Provincial.

Por todo ello, el hombre ha sido condenado por seis delitos de lesiones, uno de detención ilegal, otro de malos tratos habituales y malos tratos en ámbito familiar, según la sentencia, hecha pública hoy.

En los hechos probados se relata que la pajera convivió durante cuatro años, una relación que se desarrolló dentro de un clima de continuos malos tratos y de violencia física y psíquica y que la dependencia emocional de la víctima era tan intensa que había llegado a anular su voluntad.

En este contexto, el hombre condenado sometía a su pareja con frecuencia a vejaciones, menosprecios, humillaciones y agresiones.

En una de esas ocasiones, el acusado “aprovechando la situación de dependencia y absoluto desvalimiento que tenía la víctima, la obligó, como castigo por supuestas infidelidades que había cometido y para menoscabar su aspecto, a arrancarse un diente ayudándose de unas tenazas que él le facilitó, amedrentándola, y diciéndole que si no accedía a sus peticiones, le daría una paliza”.

Esta situación la sufrió la víctima hasta en cuatro ocasiones más, según se explica en la sentencia.

La sentencia considera que “el autor instrumental es la propia víctima del delito”, pero que ésta era “un simple instrumento en manos del acusado”, considerando el Tribunal que “la voluntad de ésta estaba prácticamente anulada”.

Además, el acusado, en otra ocasión, la agredió dándole patadas y puñetazos por diversas zonas del cuerpo, dándole una patada que le llegó a fracturar la mandíbula, sin permitirle después acudir al médico, como había hecho en otras ocasiones.

En una ocasión la encerró en el domicilio, bajo llave, durante quince días, y en otra la ató con una cadena y un candado alrededor del cuello estando el otro extremo atado a un ropero.

La sentencia condena también al acusado a indemnizarla en la suma de 2.500 euros por los días de incapacidad y en la cantidad de 30.000 euros por las secuelas y daño moral, cantidad que “a la Sala, incluso, se le antoja escasa observando que el daño moral es, en nuestro caso, extraordinario, pero que debe ser la reconocida en esta sentencia”, pues es la solicitada por las partes.

Rastreado en www.lavanguardia.com

La titular del Juzgado de Instrucción número 12 de Málaga capital ordenó anoche el ingreso en prisión de Antonio F.A. acusado de matar al pequeño Alejandro, de tres años y medio de edad, que era hijo de su compañera sentimental, según informaron fuentes judiciales.

El joven, que según la familia padece una minusvalía psíquica del 30 por ciento, fue detenido el pasado martes por la muerte del niño, cuyo cadáver fue hallado ahogado en una balsa de los Montes de Málaga.
Ante la negativa del imputado a responder a sus preguntas, la magistrada se apoyó en el atestado de la Guardia Civil, que contiene la declaración que hizo el detenido el martes en el cuartel de Rincón de la Victoria. Allí, ante los agentes que han investigado el caso, Antonio confesó que lo dejó ahogarse por estar “enfadado” con su madre, según el auto por el que se le envía a prisión.

A las 12.51 horas, Antonio cruzó el umbral de la puerta del cuartel de la Guardia Civil en Rincón de la Victoria. Trató de taparse la cara con las manos para evitar las cámaras, pero un resbalón fortuito a causa de la lluvia dejó al descubierto su rostro un par de segundos, suficientes para inmortalizarlo. Su cara no reflejaba ni un atisbo de arrepentimiento. De hecho, salió del cuartel esbozando una sonrisa que indignó a los agentes que lo custodiaban, e incluso hizo un comentario cuando vio la legión de periodistas y reporteros gráficos que lo esperaban al otro lado del vallado de las dependencias policiales.

“¡Anda, si está aquí la prensa!”, cuentan que dijo. Pese a todo, los guardias lo subieron lo más rápido posible en un vehículo y abandonaron rápidamente el cuartel rumbo al juzgado entre gritos de “asesino” de unos pocos vecinos.

El acusado, que tiene 24 años, aportó hasta seis versiones falsas a la Policía y no fue hasta su séptima declaración cuando reconoció el paradero del cuerpo del pequeño Alejandro.
En un primer momento dijo haber perdido al hijo de su pareja sentimental en un centro comercial. Posteriormente, y tras comprobarse en las cámaras de seguridad que llegó solo a la gran superficie, explicó que el niño, Alejandro, se había podido perder por la playa, a donde fueron a dar un paseo pese al temporal al salir de la guardería.

Se montó entonces un amplio dispositivo policial para tratar de localizar al menor en una zona de varadero, y más tarde en unos acantilados y túneles en los que dijo que se podía haber caído o que lo tiró, dado que cambió de versión varias veces. Pero el niño no aparecía. Finalmente, y gracias a la mediación de un familiar, el detenido condujo a los agentes hasta una balsa de riego destinada a los servicios contraincendios en un paraje recóndito de los Montes de Málaga, a 15 kilómetros de la capital donde localizaron el cadáver del niño con síntomas de ahogamiento.

Rastreado en www.levante-emv.com

El asesino confeso de Susana Carrasquer Perujo, la última víctima de la violencia machista en Valencia, repitió con la madre de sus tres hijos exactamente el mismo patrón que con su primer mujer: buscó un encuentro con ella en el que había sido su domicilio hasta que se separaron y la acuchilló en el momento en que se negó a reanudar la relación con él.

La diferencia es que la primera esposa pudo defenderse y sobrevivió al ataque, ocurrido el 14 de marzo de 1998.

La excusa en aquella ocasión fue que ella se negó a participar en un programa ya desaparecido de Antena 3, «Lo que necesitas es amor», en el que pretendía escenificar una reconciliación en público. La mujer, que ya había iniciado los trámites judiciales para su separación y que había accedido a encontrarse con él en el piso bajo engaños -José Ignacio le había afirmado que sólo iban a revisar unas facturas comunes-, «montó en cólera», según afirmaba el fiscal en su relato y le advirtió que «si osaba llevar a cabo semejante espectáculo, rompería cualquier relación de cortesía entre ambos».

La reacción no se hizo esperar. Según la sentencia facilitada ayer por el TSJ-CV, la discusión que generó la negativa de la joven -cuya identidad oculta Levante-EMV para garantizar su anonimato- fue subiendo de tono hasta que José Ignacio cerró la puerta de la habitación golpeando con la hoja a la víctima en el hombro.

Los golpes se sucedieron por las «distintas dependencias de la vivienda» hasta que finalmente el hombre se hizo con un cuchillo «que colocó en la nuca» de ella mientras la arrastraba, cogida por el pelo, hasta la cocina. En un intento por zafarse de él, la chica le mordió en un muslo y él respondió clavándole el cuchillo, primero en la cabeza, y luego en un costado y en el pecho, exactamente entre la tercera y la cuarta costilla, en el lado izquierdo del pecho, buscando el corazón. Exactamente el mismo modo de actuar que empleó el miércoles contra Susana.

La primera mujer del asesino confeso pudo defenderse del arma blanca -la víctima mortal recibió una única cuchillada en el corazón sin que el filo se tropezase en su trayectoria con hueso alguno-, de modo que también acabó con heridas sangrantes en el antebrazo y las manos, en un intento por parar las acometidas del cuchillo. Varias cicatrices atestiguan aquella brutal agresión, que fue cometido mientras la hija de ambos, que entonces tenía 6 años, estaba en el piso.

Tras su detención, el juez de guardia lo envió a prisión. Pero apenas permaneció unas semanas dentro. El titular del Juzgado de Instrucción número 16 de Valencia accedió enseguida a dejarlo en libertad provisional hasta el juicio, que se celebró el 15 de diciembre en la sección cuarta de la Audiencia de Valencia.

La Fiscalía solicitó cuatro años de prisión que la acusación particular, ejercida por el letrado Óscar de Alfonso Ortega en nombre de la víctima, elevaba a cuatro años y medio. El abogado defensor intentó la absolución alegando legítima defensa, que el ponente, el magistrado José María Tomás y Tío denegó.

Sin embargo, sí admitió como atenuante el hecho de que, tras cesar en el ataque, acompañara a la mujer a casa de sus hermanos, lo que propició que fue trasladada a un centro médico. El magistrado lo dio por bueno aún admitiendo que la había llevado a cambio de beneficiarse de la promesa de ella de no denunciarle.

Con esa atenuante, pese a aplicarle la agravante de parentesco solicitada por la acusación, la pena, fijada un día después, se quedó en dos años de cárcel y sendas indemnizaciones a la víctima de 420 euros por las lesiones y 1.500 más por las secuelas. Dado que no tenía antecedentes, ni siquiera regresó a la cárcel.

Faltaban seis años para que entrase en vigor la ley integral de Violencia sobre la Mujer, de modo que una agresión que se situó al borde de un intento de homicidio se quedó en un mero delito de lesiones. Ni orden de alejamiento, ni medidas de protección. Nada. «Entonces no había tanta sensibilización», admite el citado abogado.

Así las cosas, cuando 17 años después la situación se repitió y su mujer, Susana, madre de sus tres hijos de 11, 10 y 6 años, rompió con él tras una relación de 13 años dominada por continuos episodios de maltrato, repitió el patrón: intentó fijar una cita con ella en el que había sido el domicilio familiar y, esta vez sí, la mató de una única cuchillada en el corazón, como confirmó ayer la autopsia.

La fecha de este crimen machista, el 12 de febrero, ya estaba marcada en otro calendario, el de su primera mujer, que celebraba ese día su cumpleaños. Si fue intencionado o no hacer coincidir el asesinato de este jueves con el día en que cumplía años la mujer que sobrevivió a su agresión en 1998, lo confirmará la investigación del grupo de Homicidios de Valencia, que ya ha tomado declaración a la superviviente, además de a varias personas del entorno de Susana Carrasquer, cuyo cadáver será entregado hoy a la familia, por lo que se espera que el entierro se celebre este sábado.

Rastreado en www.lasprovincias.es/

Cuatro individuos agredieron en la madrugada del lunes a un indigente en el barrio del Cabanyal y le prendieron fuego en Aldaia tras cubrirle la cabeza con una bolsa de plástico.

Un conductor sorprendió a los agresores cuando golpeaban a la víctima junto a una hoguera y los ahuyentó tras deslumbrarlos con las luces largas de su vehículo y tocar el claxon varias veces. El hombre atacado, José J. C., es la última persona que auxilió el pasado 5 de febrero al ‘sin techo’ que murió sentado en una silla en una calle del Cabanyal.

Los violentos hechos fueron descubiertos sobre las cinco de la madrugada del lunes en un descampado junto al polideportivo de Aldaia. Varias patrullas de la Policía Nacional de Xirivella acudieron con urgencia al lugar señalado por el testigo. Los policías encontraron al indigente con quemaduras leves en la cabeza y dos profundos cortes en una oreja y una pierna al ser golpeado con un ladrillo. José J. C. tenía aún restos derretidos de plástico en la piel, como si le hubieran puesto una bolsa en la cabeza y luego le hubieran prendido fuego. La ropa del hombre también estaba parcialmente quemada. Los agentes reclamaron con urgencia un equipo médico del SAMU, que asistió a la víctima y la trasladó al hospital de Manises, y acordonaron el lugar para facilitar la posterior inspección de la Policía Científica.

Mientras un equipo de especialistas recogía vestigios y pruebas en el terreno, otros policías tomaban declaración a un testigo, aunque apenas pudo aportar datos del grupo de atacantes. José J. ingresó poco después en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Clínico, donde se desplazaron varios familiares tras enterarse por la policía de la cruel agresión. «Tiene una oreja colgando y huele mucho a quemado cuando te acercas», afirma un pariente de la víctima. «Si se despierta nos podrá contar quién le ha hecho eso», añade el hombre con el rostro cariacontecido.

Con este brutal ataque son ya dos los indigentes agredidos en la provincia de Valencia en lo que llevamos de año. El pasado 5 de enero, un joven de 18 años y un menor insultaron, escupieron y golpearon a una mujer que estaba durmiendo en el vestíbulo de una sucursal bancaria en Torrent. Tras varias semanas de investigaciones, la Policía Nacional detuvo a los presuntos autores de la agresión.

El ‘sin techo’ atacado en Aldaia es una persona muy conocida en el Cabanyal. «José no tiene enemigos conocidos y tampoco creo que haya tenido problemas con nadie. Es muy pacífico», sostiene Pepe, que el domingo le bajó un plato de cocido «para que comiera algo caliente». La víctima dormía bajo la estructura de un edificio que la crisis del ladrillo paralizó en la calle Pintor Ferrandis. Sus enseres permanecían ayer en el lugar, tanto la cama como su cazadora -que estaba colgada sobre el respaldo de una silla-, un táper con una ración de paella, un tenedor de plástico, una botella con agua, un hueso de jamón dentro de una bolsa y dos zapatos marrones bien colocados, pero ni rastro de un posible forcejeo.

Sólo había un indicio a tener en cuenta. José jamás se iba sin su sombrero puesto y este no estaba en la silla donde solía dejarlo mientras dormía. La policía está esperando a que mejore el estado del indigente para hablar con él y preguntarle cómo ocurrieron los violentos hechos. Todo parece indicar que el hombre fue obligado a subir a un coche, o fue engañado para que entrara en el vehículo de madrugada.

Encarna J., tía del indigente, entró ayer por la mañana en la unidad de cuidados intensivos para ver a su sobrino. Minutos después, la mujer salió con los ojos llorosos. «Pobrecito. Tiene la cabeza llena de puntos por las heridas. No se ha querido venir a casa nunca, y eso que le hemos insistido mucho, y mira lo que le han hecho», manifestó Encarna. «Todos los días nos juntamos en la plaza con él porque vivimos muy cerca», señala la mujer.

La víctima pernoctaba en el mismo lugar que falleció Julio Martínez, otro ‘sin techo’ que malvivía por las calles del Cabanyal. Como ya informó LAS PROVINCIAS, José fue la primera persona que auxilió al indigente en la madrugada del pasado 5 de febrero, una de las más gélidas de este invierno. El hombre le ayudó a levantarse tras encontrarlo moribundo en la acera y luego le prestó una manta y la silla donde murió sentado.

Rastreado en www.lavanguardia.com

Un adolescente estadounidense de 16 años asesinó a un compañero de clase en su casa, se hizo una ‘selfie’ con el cadáver de la víctima y luego subió la imagen a las redes sociales. El terrible suceso tuvo lugar hace una semana en Jeanette, Pensilvania (EE.UU). Maxwell Marion Morton se encuentra detenido y a la espera de ser juzgado, según informa el DailyMail

Morton acabó con la vida de Ryan Mangan pegándole un tiro en la cara cuando se encontraba en su casa. Después envió la fotografía por snapchat a un amigo, que al recibir la instantánea avisó a los padres de la víctima.

“Recibimos una copia con la foto que mostraba a la víctima sentada en la silla con una herida de bala en la cara”, informó la policía local. “También mostraba a un hombre negro tomándose una ‘selfie’ mirando a la cámara y con la víctima detrás. La foto tenía el nombre Maxwell en la parte superior”, agregaron los agentes.

Morton, estudiante de secundaria del colegio Jeannette High School y jugador del equipo de fútbol de su escuela, confesó los hechos después de que la policía encontrase una pistola 9 milímetros escondida en su casa.

Rastreado en www.lavanguardia.com

Una niña de tan solo 11 años de edad ha sido acusada del asesinato de un bebé de dos meses que estaba cuidando su madre en una casa de Ohio (EE.UU).

Los hechos tuvieron lugar el pasado viernes en un apartamento de Wickliffe, a las afueras de Cleveland. La presunta agresora aprovechó que su madre se había quedado dormida mientras estaba al cargo del bebé y acabó con su vida, según recoge la cadena CNN.

Cuando la madre se despertó ya habían pasado 45 minutos y la niña dijo que no sabía donde estaba la pequeña Zuri. La policía ha asegurado que la víctima fue trasladada al hospital, donde murió poco después. Al parecer, el cuerpo del bebé presentaba numerosas heridas en el cerebro, hígado, riñón y bazo. La policía está intentado averiguar los motivos que llevaron a la niña a cometer un acto tan terrible. La joven acudió ayer a un tribunal de menores y deberá someterse a un examen mental.