Archivos para junio, 2014

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La Audiencia Provincial de La Coruña ha condenado a dieciocho años y tres meses de cárcel a Óscar José F.F, el hombre que asesinó a su exnovia en la localidad coruñesa de Narón el 25 de junio de 2012. La sentencia, hecha pública este jueves, establece sendas penas de prisión de diecisiete años y seis meses por un delito de asesinato y de nueve meses por el de quebrantamiento de la orden de alejamiento que Óscar José F.F. tenía de Iria G.B.

Asimismo, le prohíbe residir en el término municipal de Narón durante veintisiete años y seis meses y, en concepto de responsabilidad civil, lo condena a indemnizar con 200.000 euros a los familiares de la joven por daño moral.

El jurado de este caso determinó por mayoría el pasado 5 de junio que el acusado asesinó a su exnovia, con la agravante de parentesco y atenuante de colaboración con la justicia.

La fiscalía y la acusación particular acusaron a Óscar José F.F., que entonces tenía 38 años, de estar apostado el día de los hechos «oculto entre unos matorrales (…) a la espera de que llegase» la que había sido su pareja hasta el mes de diciembre de 2010, un año y medio antes, aunque él dijo que siguieron viéndose.

«Al detectar su presencia en dicho lugar y con ánimo de acabar con su vida, de forma sorpresiva se abalanzó por detrás de ella y valiéndose de un objeto cortante extremadamente filoso (…) le causó diferentes heridas, seccionándole completamente la tráquea entre el primer y segundo anillo, la vena yugular izquierda, la arteria carótida izquierda y ambos músculos trapecios», explicó el fiscal durante el juicio.

El propio acusado confesó que mató a su novia porque se le «cruzaron los cables» durante una discusión y que actuó por un impulso que hizo que sacase la navaja que tenía en un bolsillo, aunque no conoció el resultado de su agresión, según manifestó, hasta llegar a casa cuando su padre se lo dijo.

La semana siguiente a los hechos se iba a celebrar un juicio contra él por una denuncia que le había puesto su exnovia por violencia machista por la que fue condenado a algo más de cinco años de prisión. Algunos testigos apuntaron durante el juicio a que esta denuncia podría haber sido el motivo de su ataque, aunque otros afirmaron que era falsa y que la precedían otras dos retiradas, si bien en este caso había seguido con los trámites «por fastidiar».

Él mismo afirmó que si quisiese matarla la habría esperado en cualquier punto de la aislada ruta que hacía la víctima cada día, que repartía pan y tenía que ir por senderos, y no delante de su casa con vecinos cerca.Los miembros del jurado consideraron probado que «abordó por sorpresa» a su exnovia «y, sin que tuviese tiempo para reaccionar», le «causó varias heridas con un objeto cortante», alguna de ellas «mortal de necesidad».

También piensan que «estaba sometido a una medida de alejamiento de cuya existencia y contenido era plenamente conocedor», aunque él afirmó que no sabía cuándo entraba en vigor. Hubo unanimidad sobre el delito de quebrantamiento de la orden de alejamiento, mientras que el delito de asesinato se consideró probado por mayoría, por lo que Óscar José F.F., que cumplirá cuarenta años en octubre, cambia su situación de prisión preventiva que tenía desde el día de los hechos a la de condenado.

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El secuestro exprés de una niña de origen chino ayer en Madrid ha encendido las alarmas en la Policía Nacional. Los hechos acontecidos durante el rapto de durante cuatro horas de la menor de 6 años en el distrito de Ciudad Lineal guardan cierta similitud con un suceso ocurrido en la capital hace apenas dos meses por lo que las hipótesis comienzan a hablar de un secuestrador en serie de niñas.

La niña se encontraba en un comercio chino, regentado por su familia situado en la calle Luiz Ruiz. Su padre se inquietó cuando la pequeña, que había salido a la calle, no volvía pasado un tiempo. Entonces fue a buscarla y no la encontró, por lo que puso una denuncia en comisaría.

Entonces, los agentes comenzaron a realizar batidas por la zona hasta que encontraron a la pequeña a las 23 horas en la calle Jazmín. Se encontraba muy nerviosa y en estado de shock y no sabía decir que le había pasado durante esas horas. Fue llevada a un centro médico, donde le hicieron un reconocimiento.

Según algunos testigos consultados por medios locales, a la pequeña se le vio en compañía de un hombre español, alto de unos 35-40 años años, que fue quien presuntamente la raptó. La Policía no ha dado aún con este hombre.

Los investigadores sospechan de que se trate de la misma persona que hace dos meses secuestró a una niña de 9 años en el mismo distrito. Fue raptada en el parque de San Juan Bautista y cinco horas apareció aturdida en una boca del Metro de Canillas. El supuesto rapto siguió el mismo patrón acontecido ayer. La niña española fue secuestrada a la puerta de una tienda a la que acudió junto a varias amigas a comprar chucherías.

Por ello, se busca a un hombre, de nacionalidad española, que actúa siempre de la misma manera: las recoge, las suministra algún tipo de sustancia para sedarla -todavía se desconoce cuál-, las baña para eliminar cualquier tipo de resto biológico, y luego las abandona lejos del sitio donde las secuestra.

Todas las niñas fueron raptadas por la tarde en el distrito de Ciudad Lineal y liberadas unas horas después en el de Hortaleza, siempre en zonas poco transitadas. Además, la Policía recuerda que los casos se han producido entre semana y por la tarde, cuando la calle está más transitada.

Se encarga de investigar ambos casos el Servicio de Atención a la Familia, que integra el Servicio de Atención a la Mujer (SAM) y el Grupo de Menores (GRUME). La Delegación del Gobierno ha anunciado una intensa búsqueda del autor de los hechos. El dispositivo policial desplegado se ha multiplicado en las últimas horas, pero sin ningún éxito de momento.

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El cadáver descuartizado que fue hallado el martes en un arcón congelador en un piso de Ponteareas (Pontevedra) podría ser el de un hombre que lleva desaparecido desde el pasado mes de marzo, informaron a Efe fuentes de la investigación.

Familiares de este varón, de nacionalidad venezolana, denunciaron su desaparición ante la Guardia Civil el mismo día en el que fue hallado el cadáver en el piso en el que vivía de alquiler desde hace un año un hombre de mediana edad originario de Paraguay, lo que lo convierte en “principal sospechoso”, señalaron las fuentes.

La autopsia determinará con exactitud la causa del fallecimiento y ayudará a esclarecer la identidad del cadáver, que fue encontrado dentro del congelador seccionado por las extremidades inferiores.

Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Galicia ratificaron que el Juzgado de Instrucción 2 de Ponteareas, en funciones de guardia, se ha hecho cargo de las diligencias, que ha declarado secretas, por un presunto delito de homicidio.

Una de las prioridades de la Guardia Civil es dar con el paradero del inquilino del piso, al que echaban en falta sus vecinos desde hace varias semanas, el mismo tiempo que llevan sin ver a otras dos personas, un hombre y una mujer, con las que solía dejarse ver.

Los propietarios del piso, ubicado en el tercer piso del número 7 de la avenida de Castelao, un edificio prácticamente vacío, se lo alquilaron hace un año, y desde hace varios meses no cobraban el alquiler.

Varias veces lo fueron a buscar a su domicilio e incluso la Guardia Civil se llegó a personar en el mismo, pero nadie respondió al timbre y lo único que encontraron los propietarios fueron varias cartas certificadas a nombre del desaparecido que se acumulaban en su buzón.

Finalmente, el hijo de los propietarios entró en el piso y se encontró un arcón congelador sellado y atado con unas cadenas, lo que le infundió sospechas, por lo que llamó a la Guardia Civil.

Los agentes de la Benemérita tuvieron que forzar el congelador para poder abrirlo y en su interior encontraron el cadáver despiezado de un varón.

Los restos mortales y el arcón congelador fueron trasladados al hospital Nicolás Peña de Vigo, donde se practicará la autopsia.

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El profesor de religión acusado de matar a martillazos a su hermano menor, descuartizar su cuerpo e introducir los restos en un congelador, ha aceptado este jueves una condena de diez años de prisión como autor de un delito de homicidio, tras alcanzar un acuerdo de conformidad con la Fiscalía y declararse culpable de los hechos, acaecidos el 11 de septiembre de 2013 en la vivienda que ambos compartían en el barrio palmesano de Pere Garau.

El procesado, a quien se le ha aplicado la agravante de parentesco, iba a ser juzgado por un tribunal popular, si bien el acuerdo entre las partes ha hecho innecesaria la constitución del jurado y la celebración del juicio.

El episodio tuvo lugar a raíz de una discusión entre ambos al querer el acusado echar del domicilio a su hermano -a quien tenía alquilada una de las habitaciones-, lo que llevó a Diego Antonio G.R. a golpear a la víctima con un martillo tipo maza de doble cabezal fuertemente en la cabeza. Una vez en el suelo, el inculpado continuó asestándole martillazos al menos en hasta cuatro ocasiones hasta lograr acabar con su vida por traumatismo craneoencefálico.

Para ocultar lo sucedido, el acusado salió después de casa para comprar un arcón congelador y, con un hacha que tenía en casa, descuartizó y seccionó el cuerpo hasta en ocho partes que introdujo en el congelador y en la nevera que había en la vivienda.

Ya en la madrugada del 30 de septiembre, Diego Antonio G.R. se personó en la Jefatura de Policía para confesar los hechos, reconociendo que había dado muerte a su hermano tras una discusión. Tras pasar a disposición judicial, el titular del Juzgado de Instrucción número 11 de Palma, Manuel Penalva, en funciones de guardia, decretó prisión provisional sin fianza para el detenido, quien tras admitir lo acaecido fue acompañado por agentes a su domicilio, donde hallaron los dos congeladores con los restos óseos, órganos y secciones del cadáver.

El arrestado y la víctima convivían en la misma vivienda desde hacía aproximadamente un año, lo que había generado fuertes desavenencias entre ambos. Los investigadores se incautaron de diversas herramientas que el detenido usó para descuartizar el cadáver. Se da la circunstancia de que los padres de ambos han renunciado a ejercer las acciones penales y civiles que pudieran corresponderles.

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Uno de los siete lituanos acusados de participar en el crimen del Cebadero, en el que fue muerto a golpes un compatriota, dijo este jueves al declarar en la tercera sesión de la vista oral, que se desarrolla en la Audiencia Provincial de Murcia, que se ocultó el cuerpo de la víctima por si acudía la Policía.

Este procesado, Sarunas P., señaló ante el jurado popular que juzga estos hechos, ocurridos en septiembre de 2011, que él no participó en el ocultamiento, que se llevó a cabo en unos matorrales alejados del antiguo cebadero, además de indicar que ignoraba si entonces continuaba aún con vida.

Durante el interrogatorio, manifestó que se enteraron de que había fallecido a la mañana siguiente, cuando, avisados por una vecina, se acercaron al lugar y vieron que estaba frío y rígido.

Este acusado expuso también que no estuvo presente en el lugar ni en el momento en que varios de los imputados arrojaron el cadáver a un pozo, que posteriormente fue sellado para impedir el olor que producía.

Sarunas P. negó en todo momento que participara en la agresión que costó la vida a A.P. La vista oral continuará el próximo lunes con el comienzo de la prueba testifical.

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La Guardia Civil investiga el hallazgo de un cadáver que apareció descuartizado en un piso de Ponteareas que estaba alquilado y que al parecer llevaba varios meses deshabitado. Los restos humanos se encontraron dentro de un arcón congelador que estaba cerrado y atado con unas cadenas, y que fue descubierto por el dueño del piso alrededor de las siete de la tarde de ayer.

Al parecer, el propietario acudió a la vivienda, que se encuentra situada en el tercer piso de la avenida de Castelao, porque llevaba alrededor de tres meses sin saber nada del inquilino al que le había alquilado el piso, quien tampoco habría pagado la renta en ese tiempo, según indicaron algunas fuentes. Como nadie le contestaba a las llamadas al timbre, decidió entrar en el piso de su propiedad y fue en ese momento cuando se encontró con el arcón, que estaba atado con unas cadenas. Ante ese hallazgo, el propietario de la vivienda alertó a las fuerzas de seguridad, que se trasladaron al lugar y descubrieron los restos humanos. Según los primeros indicios, la víctima es un varón.

Inmediatamente se presentaron en el lugar los equipos de investigación de homicidios de la Guardia Civil, así como los especialistas en recogida de huellas para tratar de buscar cualquier indicio o prueba que permita obtener algún dato para dar con el autor o autores de los hechos.

En el edificio en el que fue hallado el cadáver descuartizado viven pocas personas, por lo que es muy probable que nadie se haya percatado de algún episodio extraño ocurrido en el tercer piso, donde apareció el cadáver troceado.

En este momento, las investigaciones se dirigen en primer lugar a tratar de saber a quién corresponden los restos encontrados en el arcón, y a saber cuánto tiempo llevaban allí. Los investigadores también están recabando todos los datos posibles respecto al inquilino que residía en ese piso y del que el propietario de la vivienda no sabe nada desde hace tres meses. Al parecer, está descartado que los restos hallados en el congelador correspondan a la persona que tenía alquilado el piso.

Lógicamente, conocer el paradero del inquilino se ha convertido ya en el principal objetivo de los agentes de las fuerzas de seguridad ya que la última persona que residió en el piso es la que más luz puede arrojar sobre lo que ocurrió en esa vivienda.

A última hora de la noche de ayer las investigaciones, que se encuentran bajo secreto de sumario, continuaban a buen ritmo para tratar de identificar el cadáver encontrado en la vivienda. Ese sería un primer paso para saber si la persona que estuvo alquilada en el piso conocía al hombre hallado muerto.

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Un agente de la Policía Municipal de Bilbao, de 51 años, ha matado supuestamente a sus padres, de 79 y 80 años, y luego se ha suicidado en una vivienda de la localidad vizcaína de Barakaldo.

Esta es la hipótesis con más fuerza a la que apuntan las investigaciones tras descubrirse este domingo por la tarde los tres cuerpos, que presentaban signos de muerte violenta.

La Ertzaintza se ha hecho cargo de la investigación, aunque el Departamento vasco de Seguridad ha confirmado únicamente el hallazgo de los tres cadáveres y ha indicado que no hay indicios de que otras personas estén implicadas en el crimen.

Los hechos, que han tenido lugar en un domicilio situado en el número 12 de la calle de La Bondad de Barakaldo, se han descubierto sobre las 18:00 horas de este domingo.

Anteriormente, una allegada de los tres fallecidos había comunicado a la Policía que estaba intentando contactar con sus familiares pero que no respondían.

Una patrulla ha acudido a la vivienda pero, ante la falta de respuesta, un bombero ha tenido que entrar en la casa por una ventana.

En la vivienda ha encontrado los tres cadáveres, el del hombre de 51 años y los de sus padres, un varón de 79 años y una mujer de 80, con señales de violencia.

El Ayuntamiento de Bilbao ha informado de que el hombre de 51 años es agente de la Policía Municipal de esta ciudad y, en una nota, ha mostrado su “dolor” por estas muertes.

A la vivienda donde se han producido los hechos se han desplazado el alcalde de Bilbao, Ibon Areso; el concejal de Seguridad de la capital vizcaína, Tomás del Hierro; el alcalde de Barakaldo, Alfonso García, y el edil de Seguridad de esta localidad, Juan Carlos Justo.

En declaraciones a los periodistas, el alcalde de Barakaldo ha calificado el suceso de “tragedia inexplicable” y ha descrito al supuesto homicida como “un buen profesional”, al que conocía de vista después de haber coincidido alguna vez haciendo deporte.