Archivos para marzo, 2014

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La Policía Nacional ha reiniciado en la mañana de este martes las tareas de búsqueda del cuerpo de la joven sevillana Marta del Castillo iniciadas la semana pasada en una porción de terreno de unos 1.500 metros cuadrados de una escombrera ubicada junto a la pasarela del río Guadalquivir, entre la localidad de Camas y Sevilla.

De este modo, un portavoz de la Policía Nacional ha informado a Europa Press de que las tareas de búsqueda, en las que participa una máquina excavadora, se han reanudado a las 9,00 horas sobre el referido terreno, de unos 1.500 metros cuadrados y de los que ya se ha analizado un tercio.

Coincidiendo con esta nueva búsqueda, cabe recordar que Miguel Carcaño ha sido trasladado desde la prisión de Herrera de la Mancha (Ciudad Real) hasta la cárcel de Sevilla-I, donde permanece interno en el módulo de ingresos desde el pasado día 13 de marzo. De hecho, Carcaño habría sido excarcelado y trasladado al menos dos veces hasta la zona para colaborar con las tareas de búsqueda de la Policía.

Esta búsqueda se produce después de que la Policía recibiera los resultados del ‘test de la verdad’ al que fue sometido el asesino confeso de la joven, aunque la Policía ya estaba realizando labores de investigación relacionadas con esta escombrera antes de recibir las conclusiones de dicho test, realizado por el neurólogo y neurofisiólogo clínico José Ramón Valdizán.

De hecho, la Policía lleva “tanteando” la zona donde ahora se busca desde el pasado mes de enero, aunque no fue hasta hace poco más de una semana cuando la excavadora comenzó a trabajar removiendo el terreno.

Fue el pasado 6 de marzo cuando Miguel Carcaño se sometió en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza al denominado ‘test de la verdad’, con el que se pretende obtener información para localizar los restos de la joven sevillana desaparecida en enero de 2009.

Al día siguiente de realizarse la prueba, el padre de Marta, Antonio del Castillo, valoró “muy positivamente” la misma y aprovechó la ocasión para instar a Francisco Javier Delgado, hermano del asesino confeso, a someterse voluntariamente a dicha prueba “para demostrar su inocencia”.

En declaraciones a Europa Press, Del Castillo ya desveló que Carcaño tuvo un estímulo “muy fuerte” ante una imagen de “una escombrera”, precisamente donde la Policía está realizando ahora la búsqueda.

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Un hombre de 49 años, J. I.S.D., fue hallado muerto a primera hora de ayer en el interior de un ascensor en la urbanización Jávea Park.

La forma en la que estaba la víctima, con la espalda pegada al suelo y los pies hacia arriba, en calzoncillos y sin signos de violencia, hizo sospechar de inmediato a las fuerzas de seguridad de que el hombre había muerto posiblemente por causas naturales en otro lugar y había sido trasladado y abandonado después en el interior del ascensor de la urbanización.

Otra de las pruebas que pueden ratificar las primeras hipótesis que baraja la Guardia Civil es que en el exterior de la finca, ya en la calle, se encontró la camisa que portaba, la cartera y uno de sus zapatos. No obstante, habrá que esperar el resultado de las diferentes líneas de investigación que han iniciado los agentes de la Benemérita para saber qué es lo que realmente pasó ya que en la zona de Jávea Park existen varios clubes de alterne y no se descarta ninguna posibilidad sobre lo sucedido.

También se está a la espera del resultado de la autopsia que se le practicará hoy para conocer la causa de la muerte y que, según los primeros indicios, todo apunta a que tuvo lugar en la noche o madrugada del domingo al lunes.

El susto se lo llevó un vecino de la urbanización Jávea Park, situada en la zona del Arenal, que ayer a las 7.30 horas cuando salía de su casa para dirigirse al trabajo se encontró con el cadáver en ropa interior en el interior del ascensor y en una posición extraña.

De inmediato alertó de los hechos a las fuerzas de seguridad que se personaron en el lugar, al igual que lo hizo el conserje del inmueble, quien se encargó de los trabajos limpieza del ascensor.

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Un jurado popular enjuiciará desde hoy en la Audiencia Provincial de Córdoba el crimen de la calle Abderramán III, en el que murió un hombre de 45 años a manos de dos sicarios que, según el ministerio fiscal, contrató su compañera de piso para quedarse con la pensión de la víctima. Los tres acusados que se sentarán en el banquillo se enfrentan a una petición de penas que suman 61 años de cárcel.

Según el escrito del fiscal, en agosto del 2010, la víctima y la acusada, que se conocían por ser vecinos de la calle Buenos Aires, se fueron a vivir juntos a un piso de la calle Abderramán III, en la Huerta de la Reina, para tener menos gastos de alquiler. Sin embargo, y casi desde el principio, la convivencia entre el hombre y la mujer se fue deteriorando cada vez más. Esto y que la mujer sabía que su compañero de piso recibiría en diciembre 5.000 euros de una pensión llevó a la procesada a pedirle en noviembre a su pareja –que se encontraba en la cárcel– que le indicara una persona que “pudiera darle un escarmiento”. En realidad lo que buscaba, según el fiscal, era una persona que le “quitara la vida” y que “le sustrajera el dinero, con el que pagaría en parte el encargo efectuado” y el resto se lo quedaría ella.

Su pareja le puso entonces en contacto con el otro acusado y la mujer le encargó a este y a un colombiano que no ha sido identificado que le quitaran la vida a su compañero de piso el 1 de diciembre, un día después de que la víctima hubiera sacado el dinero de la pensión. El día señalado, entre las 8.15 y 8.30 horas, la mujer se fue a llevar a su hijo al colegio y poco después, tal y como habían concertado, los dos sicarios, con las llaves que ella les había facilitado, accedieron al piso y le asestaron a la víctima seis puñaladas en el pecho y en el abdomen, cinco más en la espalda y le golpearon en la cabeza con un martillo.

Tras la muerte, los sicarios abandonaron la vivienda sin encontrar el dinero, por lo que llamaron a la mujer. Esta regresó entonces al piso, cogió 1.200 euros y se dirigió hasta donde estaban los sicarios para entregarles el dinero. A continuación, volvió a la vivienda y comenzó a gritar para alertar a los vecinos. Hasta dos años después, sin embargo, no se descubriría lo ocurrido. Uno de los sicarios amenazó a la mujer y su pareja se lo contó a la Guardia Civil.

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La Audiencia Provincial de Málaga ha condenado a ocho años de prisión a una mujer, que trabajaba en la Policía Local de Torremolinos, por tratar de asesinar a su exmarido atropellándolo en tres ocasiones con su coche en la mañana del sábado, 12 de enero de 2013, que el perjudicado había aprovechado para ir a comprar al Lidl de la carretera de Churriana.

La mujer es sentenciada por un delito de asesinato en grado de tentativa, y se aprecian la agravante de parentesco y la circunstancia atenuante de enajenación mental. Se le prohíbe, asimismo, acercarse o comunicarse con su exmarido durante diez años y se le condena a pagarle una indemnización de 7.701 euros.

La Sala declara probado que la procesada, I. D. M., mantuvo en la mañana del 12 de enero de 2013 una discusión con su exmarido, del que se había divorciado apenas treinta días antes. La pelea estuvo motivada por una cuestión doméstica.

La acusada salió con su coche y llegó al supermercado Lidl de la carretera de Coín, en Churriana, «establecimiento al que acudía su exmarido las mañanas de los sábados a realizar la compra». Ella vio a su exesposo mientras él mantenía una conversación telefónica.

Así, como no podía percatarse de su presencia, «y con ánimo de acabar con su vida, dirigió su turismo contra él, impactándole». Lo arrolló y lo lanzó a varios metros de distancia, «lugar donde dicho individuo quedó inerme en el suelo».

En ese momento, precisa la Audiencia en el fallo, la procesada, «para garantizarse el éxito del fin luctuoso que le guiaba, maniobró hacia atrás con el coche y pasó con el mismo por encima del cuerpo de su exmarido». Se detuvo unos metros más adelante, en concreto a la salida del parking. En ese momento, un cliente del establecimiento que había presenciado los hechos se acercó a ella y le quitó las llaves.

Poco después, la encausada, que «no se había apeado aún del vehículo, se percató de que su exmarido seguía vivo, pues se había reincorporado y estaba siendo auxiliado por personal del supermercado». El tribunal explica que la mujer persistió «en su decidido propósito de acabar con la vida de su exesposo». Es más, un cliente del supermercado le entregó de nuevo las llaves para que apartara el coche en la salida. «La acusada aceleró y dirigió el automóvil contra el lugar en que se había situado su expareja para recibir asistencia, impactando primero contra la silla en la que dicho sujeto se hallaba sentado, y finalmente contra otro automóvil y unos contenedores».

Pese a todo, no logró arrollar a su excompañero, ya que alguien lo apartó en el último momento de la trayectoria del coche, en concreto el empleado del centro comercial que lo atendía.

El perjudicado sufrió la fractura de varias costillas y múltiples erosiones, que sanaron en 112 días. La mujer padece un trastorno de la personalidad que limitó su capacidad para controlar sus emociones e impulsos. «Yo tenía un sufrimiento muy grande, una desesperación tremenda, no sabía lo que hacía», explicó la agente municipal de Torremolinos en el juicio, para luego asegurar que nunca tuvo intención de matar. Sufría una fuerte depresión.

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El juez ha mandado a la cárcel a un hombre y  dos mujeres, los tres vecinos de Llançà (Alt Empordà), acusados de haber participado en diferente medida en el asesinato a cuchilladas el pasado lunes de Ángel Ruiz, de 33 años.

Ruiz, que también era vecino de la misma localidad, fue apuñalado y después le rociaron con gasolina y le prendieron fuego para intentar ocultar el cadáver. Este homicidio, el segundo en lo que va de año en las comarcas de Girona se ha resuelto fácilmente. Entre otras cosas, porque la policía localizó el móvil del presunto homicida en el escenario del crimen.

Los tres detenidos, pasaron ayer a disposición del Juzgado de Instrucción número 4 de Figueres. No todos quisieron declarar ante el juez y dieron versiones contradictorias, por eso la policía seguirá investigando para saber exactamente qué pasó. Tanto los detenidos como la víctima, todos de una treintena de años, se conocían por trapichear en la venta al menudeo de marihuana. El móvil podría ser pasional, ya que el presunto autor material del crimen es el exnovio de la pareja de la víctima. Las mujeres han sido imputadas, una por cooperadora necesaria, porque habría estado en el bosque donde se produjo el crimen y habría facilitado al autor ropa para cambiarse, y la otra por encubridora, porque, entre otras cosas, habría comprado la gasolina con que se roció a la víctima.

El cuerpo carbonizado de Ruiz fue localizado este lunes sobre las 22.00 horas después de que los servicios de emergencias acudieran a un incendio que se declaró en una pista forestal cerca de la playa de Garbet. En pocas horas los agentes del Área de Investigación Criminal (AIC) han resuelto el caso, gracias a los objetos hallados en el escenario del crimen. En el paraje incendiado para destruir el cadáver, se localizó la cartera de la víctima, lo que ayudó a su identificación, a pesar de estar quemada. También, parcialmente afectado por el fuego, apareció un teléfono móvil que no era de la víctima.

En pocas horas los Mossos supieron que pertenecía al exnovio de la actual pareja de la víctima y le fueron a buscar. Ya no le encontraron en su domicilio y emitieron una orden de búsqueda. El miércoles se le detuvo en Valencia.

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El jurado popular ha declarado a Zhang Hai Jie culpable del homicidio de Guang Qu, una de las dos ciudadanas chinas fallecidas en el doble crimen ocurrido en Pontevedra en el año 2009. El fiscal del caso, que pedía 28 años de cárcel por los dos asesinatos, ha decido rebajar la pena a la mitad para el acusado y ahora tendrá que ser el Tribunal el tome la última decisión.

La Audiencia de Pontevedra ha celebrado durante esta semana un juicio por el doble homicidio en un piso de la ciudad en el que el principal sospechoso, chino, está en su país, que se niega a extraditarlo o siquiera mandar una muestra de ADN para compararlo con el que se encontró en el lugar del crimen. Así que las sesiones se han centrado en Zhang Hai Jie. Los miembros del jurado solo consideran culpable a Hai Jie de las segunda de la muertes, la de Guang Qu.

El caso conmovió a los vecinos en abril de 2009 por la brutalidad de las muertes. Ambas mujeres, Kung Yong y Guang Qu, recibieron golpes, la primera fue ahorcada con un lazo y la segunda asfixiada, tapados sus orificios con cinta de embalar, un final “terrible” según declararon los forenses, pero con móvil incierto. La fiscalía apuntó a dos posibles causas: una venganza, pues el sospechoso fugado había convivido con una de las mujeres y había intentado sin éxito, según algunos indicios, mantener una relación sentimental con ella; y otro económico, como apunta el robo de las tarjetas de crédito, que fueron posteriormente utilizadas.

El fiscal del caso, Juan Carlos Aladro, sostuvo de entrada que la “escala de valores” del español medio no sirve para juzgar la idiosincrasia y comportamientos de la comunidad china, mientras que el abogado de la defensa presentó al acusado como un trabajador encerrado en la cocina de un restaurante en Elche que solo vino a Pontevedra porque un conocido le prometió 10.000 euros si se prestaba su documentación (falsa) para realizar una transferencia bancaria internacional. También planteó dudas respecto al distinto estado de descomposición de los cadáveres o incluso sobre la posible responsabilidad en el segundo homicidio de un tercero, con alusiones veladas a la clientela de una de las fallecidas, teoría que la policía había descartado pronto tras los interrogatorios de la instrucción. “Yo también soy un víctima”, declaró el acusado.

El fiscal y los policías explicaron la compleja investigación, que llegó a Zhang Hai Jie tras el cruce de múltiples números de teléfono móvil y el rastro que dejan en los terminales, incluso si se cambien las tarjetas. Los registros de llamadas lo situaron en los mismos lugares que el considerado como principal implicado, y sus declaraciones antes del juicio fueron contradictorias, pues negó haber estado en el piso hasta que le comunicaron que había dejado una huella en una puerta. A partir de ahí sostuvo que solo había entrado a orinar y beber a un vaso de agua y que se había quedado en la calle esperando a que su compañero mantuviese relaciones sexuales con una de las mujeres, y que no se enteró de lo sucedido hasta semanas después.

La fiscalía y la acusación particular entienden, por el contrario, que el homicidio fue premeditado, que la pareja buscaba a Guang Qu y concertó una cita falsa para que no estuviese en su domicilio a la llegada de los visitantes, que se encontraron con Kung Yong, una mujer “en el lugar equivocado”, según declaró uno de los investigadores durante el juicio. Según la acusación, la mataron y dejaron su cuerpo entre la pared y la cama, de forma que alguien que entrase en el piso no pudiese reparar a simple vista en que había un cadáver. Después llegó la otra, que corrió idéntica suerte. La última sesión se centró en el punto clave de las circunstancias de la muerte. Los forenses admitieron que a la primera de las mujeres pudo matarla una sola persona, mientras que para la segunda, sujetada por las extremidades, tuvieron que intervenir al menos dos. La acusación hizo hincapié en este hecho durante sus conclusiones finales, mientras que la defensa trató de restarles valor.

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Los Mossos d’Esquadra de la Unidad de Investigación de la comisaría de Sabadell detuvieron ayer por la tarde a un hombre como presunto autor de un delito de homicidio en grado de tentativa.

A las 18.24 horas los agentes recibieron el aviso de una agresión con arma blanca en un local de Sabadell. Al llegar al lugar de los hechos, los investigadores encontraron a la víctima en estado grave y fue trasladada al hospital por miembros del Servicio de Emergencias Hospitalarias (SEM)

Gracias a las declaraciones de algunos testigos, los Mossos pudieron detener al presunto agresor, expareja de la víctima. Se trata de un hombre de 42 años vecino de Barcelona.

La Unidad de Investigación de la comisaría de Sabadell se ha hecho cargo de las investigaciones. La víctima continúa hospitalizada y no se teme por su vida.