Archivos para noviembre, 2013

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Tres horas y media duró la declaración de la madre de Asunta Basterra, la niña asesinada en las proximidades de Santiago el 21 de septiembre pasado, ante el juez José Antonio Vázquez Taín. Rosario Porto, a diferencia de su exmarido, el también imputado Alfonso Basterra, que se negó a declarar, rompió este jueves el silencio que su abogado defensor anunció que mantendría hasta que fuera levantado para las partes el secreto del sumario.

Rosario respondió a un exhaustivo interrogatorio en el que el magistrado Vázquez Taín le preguntó, según el letrado de la defensa, por detalles sobre acontecimientos familiares de los últimos tres meses y en general, de “toda su vida”. También sobre las cuerdas con las que supuestamente fue atada la niña y los episodios de sedación con Orfidal que sufrió la adolescente y que la Guardia Civil logró constatar.

“Rosario Porto fue muy coherente, muy razonada y muy razonable”, declaró a la salida su abogado, José Luis Gutiérrez Aranguren. “Se reafirmó en su declaración y dio explicaciones absolutamente de todo. Salvo de cuestiones que solo pretendían alimentar el morbo”, agregó el letrado.

El penalista coruñés anunció que basará su defensa en la existencia de una tercera persona implicada en el suceso. En esta línea, va a pedir que sea llamado a declarar el hombre cuyo perfil genético fue identificado en las manchas de semen halladas en la camiseta que vestía la niña, y que según el laboratorio de criminalística de Madrid, correspondían a un violador de nacionalidad colombiana residente en Madrid. Este sujeto no estuvo en Galicia ni mantuvo relación alguna con la familia de Asunta en los días del suceso.

El abogado de Porto se mostró “sorprendido” por la “desviación” que experimentó la investigación cuando ya en el primer atestado, según el sumario, se identificaron unas manchas en la ropa de la niña como restos de una sustancia compatible con esperma. Finalmente, se concluyó que se trataba de una contaminación producida más tarde, durante las pruebas periciales.

Aranguren también dijo que ha pedido las grabaciones de las cámaras que supuestamente implican a su defendida e informes sobre la fabricación y los sistemas de distribución de las cuerdas similares a las utilizadas para maniatar a la menor.

Gutiérrez Aranguren anticipó, además, que en fecha aún no determinada está previsto que se realice la reconstrucción de los hechos con la participación de los imputados.

Alfonso Basterra, también imputado en la causa, decidió mantener este jueves su silencio. Él y su exesposa, acusados de la muerte Asunta, cuyo cadáver fue hallado en un camino forestal cercano a Santiago el pasado 21 de septiembre, fueron convocados a los juzgados compostelanos junto a los letrados de todas las partes personadas en el sumario. Los abogados solicitaron la práctica de nuevas diligencias testificales y la repetición de algunas ya realizadas, además de pruebas periciales complementarias.

Taín reunió a los acusados y a las partes en un encuentro previsto por la ley del jurado. El primer imputado en comparecer ante el instructor fue Basterra, asistido por la abogada Belén Hospido, que se acogió a su derecho a no declarar. El padre de Asunta, que según el juez planeó el asesinato durante meses en connivencia con su exesposa, abandonó los juzgados en un furgón de la Guardia Civil a las 19.20 en dirección a la prisión de Teixeiro (A Coruña), donde está ingresado desde el pasado 27 de septiembre.

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Un total de 16.418 mujeres maltratadas se encuentran en una situación de riesgo -bajo, medio, alto o extremo-, de las que 118 tienen entre 14 y 17 años, según el último boletín estadístico mensual que elabora el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

La estadística recoge datos actualizados hasta el pasado 31 de octubre del Sistema de Seguimiento Integral de los Casos de Violencia de Género (Viogen) del Ministerio del Interior, que tiene como objetivo valorar el riesgo de las víctimas de violencia machista y en función de éste realizar un seguimiento y protección.

De esas 16.418 víctimas, once viven en riesgo extremo, otras 132 en riesgo alto, 2.866 en medio y 13.409 se encuentran en riesgo bajo; y de entre las 118 menores, siete están en riesgo alto, 21 en medio y 90 en bajo.

El Ministerio incluye también en sus datos 48.700 casos denunciados en los que no se ha apreciado riesgo para las víctimas.

Valoración policial

Según recoge la instrucción 5/2008 de la Secretaría de Estado de Seguridad sobre el protocolo para la valoración policial del nivel de riesgo de violencia contra la mujer, «siempre que se tenga conocimiento» de un episodio de maltrato, el funcionario que se ocupe de la investigación deberá realizar una primera evaluación de la situación.

Para ello, el agente realiza lo que se denomina una Valoración Policial del Riesgo (VPR), cuyo objetivo es predecir el nivel de riesgo de la víctima a sufrir un nuevo episodio de maltrato y, en función de las circunstancias, adoptar las medidas de protección correspondientes.

El Viogen ofrece al agente un formulario que, una vez rellenado, le indica automáticamente el nivel de riesgo; el policía no podrá bajar el nivel que le marca el sistema y si cree que el riesgo es más alto, tendrá que justificarlo.

Una vez establecido el riesgo, la aplicación indica las medidas de protección obligatorias en función de ese nivel, que deben cumplirse a rajatabla, y marcará otras complementarias que el agente evaluará.

Para mantener actualizada la valoración del riesgo, las Fuerzas de Seguridad llevan a cabo periódicamente nuevas valoraciones y, si es necesario, realizan nuevas entrevistas a la víctima y a personas de su entorno.

En concreto, si el nivel de riesgo de la víctima es extremo, la valoración se hace cada 72 horas; si es alto, cada siete días; si es medio, una vez al mes; y si la mujer se encuentra en riesgo bajo, cada dos meses.

Asesoría jurídica

El último boletín estadístico de Sanidad también incluye, como cada mes, el número de llamadas que recibe el teléfono 016 de información y asesoramiento jurídico a las víctimas que en octubre ascendió a 4.878, un 27,6 por ciento más que en el mismo mes de 2012, cuando sumaron 3.823.

Desde que comenzó el año, el teléfono 016, que no deja rastro en la factura, ha recibido un total de 46.380 llamadas: 4.575 en enero; 3.945 en febrero; 3.908 en marzo; 4.454 en abril; 4.635 en mayo; 5.279 en junio; 5.058 en julio; 5.148 en agosto, y 4.500 en septiembre. De las 4.878 llamadas realizadas en octubre, 3.573 las hicieron las propias víctimas, mientras que 1.195 las realizaron sus familiares o allegados.

016 , teléfono de ayuda para mujeres y menores víctimas del maltrato.

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Nora Ayala tenía 16 años cuando su padre la encontró tirada a dos metros de la puerta de su casa. La adolescente había salido a las nueve de la noche de casa. Su madre recuerda que no la iba a dejar salir. «Ya había estado fuera por la tarde, pero me dio pena. A las once tenía que estar de vuelta». Cuando llegó esa hora y no llegaba, los padres se empezaron a preocupar.

Nora Ayala, la adolescente fallecida, en una imagen familiar. 22-11-2013

«Nunca llegaba tarde». A las doce menos veinte, su padre, José Miguel García, decidió ir a buscarla. Nada más abrir la puerta se encontró con ella muerta: «Tenía la cara llena de sangre, pensamos que la habían pegado y la habían dejado allí». Era el domingo 25 de septiembre de 2011. Seis meses después, el Cuerpo Nacional de Policía detuvo a ocho personas en la ‘operación Nancy’ por formar parte de una red dedicada a prostituir a menores cuya voluntad conseguían doblegar con una adicción a las drogas que ellos mismos crearon. «Mi hija se nos fue en seis meses porque cayó en manos de una red organizada», sintentiza el padre de Nora.

La red captaba a las adolescentes en el parque del Otta. Allí fue donde los familiares de la menor vieron por primera vez a la principal acusada, Eva María Vera. «La llamaba mucho y una vez la ví con ella y su hija pequeña», explica Teresa, la madre de Nora. La víctima les explicó que le gustaba estar con la mujer –que tenía 36 años– para jugar con la hija pequeña de ésta. Al día siguiente de la muerte de la joven comenzaron a pensar que algo raro ocurría.

Llamada

La ahora acusada llamó a Noemí, una prima de Nora que recuerda que «estaba muy nerviosa» y que daba explicaciones incoherentes. En el tanatorio las sospechas aumentaron porque la familia comenzó a escuchar comentarios extraños.

La familia de Nora comenzó a investigar el ordenador y el teléfono de la fallecida. Descubrieron que había recibido hasta 88 llamadas de teléfono de los miembros de la red en un solo día. El Facebook, cuya contraseña consiguió otra prima de Nora, también dio más pistas de lo ocurrido. La policía actuó.

Con todo, Francisco José lamenta que no se haya podido acusar por homicidio a los responsables de la muerta de su hija. Sostienen que hay elementos extraños como que la joven hubiera tomado drogas ese día cuando el domingo era una noche que siempre pasaba con su madre, o que tuviera la llave en el bolso cuando «siempre la llevaba en la mano». Además llevaba encima cincuenta euros que la familia no sabe de dónde sacó.

Nada extraño

Los meses antes de la muerte de Nora los padres apenas notaron un comportamiento extraño en ella. Explican que mantenía sus horarios. «Nunca he notado que viniera drogada ni nada. Estábamos centrados en los estudios, en que terminara la ESO. Empezó a no querer ir a clase y la obligábamos, ‘mira que para poder trabajar tienes que acabar la secundaria’», recuerda su madre. Lo único fue su repentina amistad con Eva y dos episodios aislados. «Un día el padre se la encontró en las escaleras llorando. No quería salir a la calle», explica la madre. En otra ocasión la adolescente se escondió debajo de la cama. Tras lo ocurrido los padres tuvieron que someterse a tratamiento psicológico. Contaron con el apoyo de dos sobrinas que vinieron a vivir con ellos desde Cádiz, Noemí y Cristina. «Estaban muy mal y nos recomendaron que no estuvieran solos», explican. La familia recuerda que Nora era una chica «muy inocente», dispuesta a ayudar. Se acababa de matricular en una escuela de estética. «Le hacía mucha ilusión», coinciden sus familiares.

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La Guardia Civil ha detenido en Castelló a dos hombres de acusados de prostituir a menores con las que contactaban a través de la red social Tuenti, y a las que obligaban a mantener relaciones sexuales a cambio de regalos y dinero para comprar su silencio.

Este caso de corrupción de menores, que afecta a chicas de entre 13 y 17 años, ha sido destapado por la Guardia Civil gracias a una denuncia interpuesta por la red social Tuenti, la de uso más frecuente entre los adolescentes españoles, después de detectar hace meses un posible caso de abusos por parte de al menos dos adultos.

La investigación fue iniciada por la Comandancia de Valencia, aunque poco después se sumó la de Castelló, una vez que se supo que los presuntos pederastas se conectaban siempre desde direcciones IP -la numeración que permite localizar geográficamente un ordenador- ubicadas en Onda y en la capital de la Plana.

Después de varias semanas de investigación, los agentes consiguieron identificar a los presuntos pederastas, dos hombres vinculados con el sector de la cerámica -el padre de uno de ellos incluso es propietario de una empresa azulejera-, y fijar sus domicilios.

El pasado miércoles, la Guardia Civil arrestó a los dos sospechosos -un español y un libanés, de entre 35 y 40 años-, que ayer fueron entregados en el Juzgado de Guardia de Castelló, aunque al cierre de esta edición no había trascendido su situación procesal. Además, practicaron tres registros, dos en Castelló, en los domicilios de los acusados, y otro más en la empresa donde trabajaban. Los agentes se incautaron de los ordenadores y de varios soportes informáticos.

Por el momento, los investigadores han localizado a cuatro menores que han sido víctimas de los detenidos, aunque se sospecha que la lista es considerablemente más larga.

Al parecer, los presuntos pederastas, que no tienen antecedentes, se hacían pasar por adolescentes hasta que entraban en contacto con sus víctimas. Al principio, las convencían para que se mostrasen desnudas o se hiciesen fotografías de contenido erótico, hasta que lograron entrar en contacto con ellas, momento en que empezaron a mantener relaciones sexuales. Para evitar que les denunciaran, las corrompían con dinero y regalos.

ESCLAVAS CAUTIVAS EN LONDRES

Publicado: 22 noviembre, 2013 en FUERA DE ESPAÑA

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Londres tiene desde este jueves el dudoso honor de haber unido su nombre al de Amstetten y Cleveland después de que Scotland Yard revelara que hace unas semanas fueron liberadas tres mujeres que llevaban más de 30 años encerradas como esclavas domésticas en una casa “normal y corriente” del barrio de Lambeth, en el sur de la ciudad. Según se desprende de las confusas informaciones, tras la llamada de una de las retenidas a una organización benéfica, esta negoció con las mujeres hasta lograr liberarlas. Esta mañana fue detenida en el domicilio una pareja de 67 años, 28 días después, según el diario The Guardian, de la liberación de las mujeres. La policía ha achacado la tardanza en las detenciones a la necesidad de aclarar los hechos para poder acusarles.

Las liberadas son una mujer malasia de 69 años, una irlandesa de 57 y una británica de 30 que aparentemente nació en esa casa y no ha tenido nunca contacto con el mundo exterior. Aunque los hechos no están aún demasiado claros, parece que las mujeres podían haber escapado por sí mismas en otras ocasiones, pero no lo hicieron porque vivían completamente aterrorizadas por sus captores. Sufrieron malos tratos físicos y mentales, aunque en principio no han denunciado violencia sexual contra ellas.

La gran escapada empezó cuando la mujer irlandesa se decidió a contactar con la organización benéfica Freedom Charity, que combate los matrimonios forzosos y los crímenes de honor, después de ver un reportaje sobre este tipo de bodas emitido por la cadena ITV el 6 de octubre. Una semana después, y tras numerosos contactos telefónicos con la ONG, fueron liberadas. Según se desprende de las declaraciones de la fundadora de la organización, Aneeta Prem, a la cadena Sky, fueron voluntarios de Freedom Charity quienes acudieron a recoger a las mujeres mientras la policía permanecía en estado de alerta por si tenía que intervenir.

La versión policial no confirma directamente ese extremo, pero el detective inspector Kevin Hyland, de la Unidad de Tráfico de Personas de la Policía Metropolitana, pareció corroborarlo en una breve declaración pública: “Fuimos contactados en octubre por Freedom Charity después de que recibieran una llamada de mujeres que afirmaban que estaban retenidas contra su voluntad en un domicilio en Londres desde hacía más de 30 años. Tras investigaciones a fondo fuimos capaces de identificar la casa en la que estaban retenidas. Con la ayuda de delicadas conversaciones conducidas por la organización benéfica, las tres mujeres fueron rescatadas”.

Prem, la responsable de la organización, dice que las mujeres “fueron rescatadas con la ayuda de delicadas negociaciones de la organización benéfica”, sin aclarar quién había realizado el rescate o si las mujeres salieron de la casa por su cuenta. Eso es al menos lo que pareció indicar en sus declaraciones a Sky, en las que explicó que después de que las mujeres contactaran con Freedom Charity por primera vez empezaron “a hablar con ellas en profundidad a horas convenidas; cuando ellas podían”. “Planeamos que serían capaces de andar hasta fuera de la casa. La policía estaba en alerta”, añadió.

La fundadora de la ONG explicó que las mujeres vivían “aterrorizadas”. Tenían acceso a varias habitaciones de la casa, pero no podían acercarse a la puerta de entrada. Por sus declaraciones da la impresión de que no estaban encadenadas, pero que el pánico les impedía intentar escapar. El programa de ITV debió de ser el detonante que les pudo hacer pensar que, si conseguían ayuda, podían acabar con su pesadilla. “Tenían la sensación de que estaban en grave peligro”, explicó Aneeta Prem. Las tres habían sido utilizadas como esclavas domésticas, pero en principio se descarta que su cautiverio tuviera motivos sexuales. “No me han dicho nada de eso”, aclaró. Tras su liberación, las mujeres permanecen juntas en un lugar seguro.

Freedom Charity temió también que no quisieran abandonar la casa, “porque obviamente llevaban allí 30 años, retenidas en una situación muy difícil. Por eso teníamos que asegurarnos de que cuando salieran no decidieran que querían volver allí”. Finalmente, las tres mujeres fueron capaces de abandonar la propiedad sin la ayuda de la policía. “Se hizo de tal manera que las cosas han salido muy, muy bien”, añadió la Prem, que no quiso dar más detalles. “Van a recibir toda la ayuda que necesiten”, se comprometió.

El drama de estas mujeres evoca al de otros ocurridos en los últimos años. Como el caso de Josef Fritz, el monstruo de Amstetten, en Austria, que escondió durante 24 años en el sótano a su hija Elisabeth para abusar de ella. O el de Ariel Castro, que mantuvo encerradas a tres mujeres en su casa de Cleveland también para utilizarlas de esclavas sexuales. O el de Philip Garrido, que durante 18 años encerró a una joven en su casa en un pueblo de California. Y como en aquellos casos, tampoco los vecinos de Londres parecen saber nada.

“Una de las cosas que ocurren cuando vives en nuestra capital es que la gente no sabe lo que pasa más allá de la puerta de su casa”, reflexionó Aneeta Prem. “Era una casa corriente en una calle corriente que no hubiera llamado la atención a nadie”, añadió.

Quedan, sin embargo, algunos interrogantes. ¿Por qué fue Freedom Charity quien llevó las conversaciones con ellas? ¿Por qué el rescate no lo hizo la policía? ¿Por qué la policía ha tardado varias semanas, quizás más de un mes, en detener a los sospechosos?

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La Guardia Civil ha detenido en Rivas Vaciamadrid (Madrid) a un entrenador de fútbol sala por cometer abusos sexuales con siete jugadoras, seis de ellas menores y otra de 18 años.

El detenido en una foto reciente. EL MUNDO

La autoridad judicial ha decretado el ingreso en prisión del detenido, que lleva dieciocho años entrenando a diferentes equipos de fútbol sala de la Comunidad de Madrid y actualmente ejercía funciones de entrenador o ayudante en las categorías de sub-17 y sub-21 de la selección madrileña de fútbol sala femenino.

Aprovechaba las diferentes concentraciones de las competiciones deportivas tanto de equipos como de selecciones para abusar de las jugadoras cuando se encontraban descansando en sus habitaciones o en su domicilio, aprovechándose de su condición de entrenador así como de sus supuestos conocimientos sobre masajes deportivos.

La investigación se inició a principios de este mes tras recibir la Guardia Civil una denuncia de un vecino de Madrid en la que ponía en conocimiento de los agentes que su hija, menor de edad, había sido víctima de un abuso sexual por parte de su entrenador del equipo de fútbol sala femenino, hecho que había sucedido el pasado mes de julio en Rivas Vaciamadrid.

En su denuncia la víctima comunicó a los agentes que posiblemente existía un mayor número de compañeras suyas que habían podido sufrir abusos sexuales por parte del mismo entrenador.

Por este motivo los agentes comenzaron una investigación en la que recabaron testimonios de seis jugadoras más, que formularon denuncias como víctimas de abusos sexuales por parte del entrenador.

Todas las víctimas eran menores cuando se produjeron los hechos, con edades comprendidas entre los 12 y los 17 años, menos una de las víctimas, que ya había cumplido 18.

El detenido, C.M.B., tiene 38 años, es vecino de Rivas Vaciamadrid y ha ingresado en prisión por orden judicial.

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Asunta Basterra era consciente dos meses antes de su asesinato de que sus padres la engañaban y de que algo extraño sucedía en su entorno familiar que le afectaba directamente a su salud. La profesora de la escuela de música a la que acudía la niña de 12 años declaró, según consta en el sumario al que tuvo acceso FARO DE VIGO, que el 16 de julio, tras preguntarle qué le pasaba porque “balbuceaba y hablaba muy despacio”, le espetó que su madre le había dado “unos polvos blancos” y que había estado “dos días” durmiendo.

“Me dijo que no sabía qué le ocurría y que la estaban engañando. Que a ella nadie le decía la verdad”, declaró la testigo ante el juez Vázquez Taín. La profesora de piano, además, apuntó que Alfonso Basterra, pareció “no querer” darse cuenta de los síntomas que presentaba su hija, y que se justificó diciéndole que Asunta tomaba una medicación para la alergia. La pediatra de la pequeña desmintió su versión, ya que en su historial clínico no consta que padeciese ninguna alergia.

El relato de la maestra de piano concuerda con el de la directora del centro, quien aseguró durante la instrucción del caso que la niña llegó a la escuela en más de una ocasión “aturdida y muy mareada” y que le reconoció que era incapaz de decirle cuántos dedos le enseñaba de una mano porque veía “doble”.

El informe toxicológico que obra en la causa judicial revela que a Asunta le administraron ansiolíticos al menos durante tres meses antes de su muerte. Rosario Porto, que está asistida por el penalista José Luis Gutiérrez Aranguren, negó haber intoxicado a la menor. De hecho, declaró ante el juez que su exmarido, Alfonso Basterra, tenía Orfidal -el medicamento con el que fue sedada la niña- en su domicilio y que, al menos en una ocasión, le había dado a Asunta unos “polvos blancos” provocándole una intoxicación.

El procesado, en cuanto fue informado del testimonio de su exmujer, la desmintió aunque no especificó a qué “polvos blancos” hizo referencia Rosario, que señaló a su marido cuando fue preguntada sobre por qué las profesoras aseguran que su hija acudió a sus clases en un evidente estado de somnolencia. La profesora, sin embargo, subrayó que Asunta acusó a su madre de haberle suministrado unos “polvos blancos” a los que la niña achacó el estado de “mareo y debilidad” en el que se encontraba.

Taín sostiene en el auto en el que decretó el levantamiento del secreto de sumario que, según el resultado de la autopsia, Alfonso suministró a su hija “una dosis tóxica de Orfidal” el día de su muerte, “al igual que había efectuado los episodios anteriores”. El juez concluyó que los padres de Asunta se aliaron para matarla y descartó la implicación de terceras personas, como se especuló durante la investigación.

Alfonso, según el magistrado que dirige la instrucción del caso, se encargó de intoxicarla el pasado 21 de septiembre para “privarla de toda voluntad y defensa” en un “plan concordado” con su exmujer, que, según el auto emitido por Taín, fue quien la asfixió en la vivienda de Teo situada cerca de la pista forestal donde fue localizado el cadáver de la niña. La investigación apunta a que presuntamente la madre de Asunta utilizó un pañuelo o un peluche en los que se ha encontrado ADN de ambas cuando la niña estaba completamente sedada y sin posibilidad de defensa.

Los amigos de la pequeña también prestaron declaración en el Juzgado de Instrucción 2 de Santiago y todos negaron que la niña les contase que tenía problemas en casa o que le obligasen a ingerir pastillas. La menor que aseguró ser la “mejor amiga” de Asunta insistió en que “nunca” le insinuó que sucediese “nada” extraño en su entorno familiar. Además, también negó que su amiga, con la que veraneó el pasado mes de agosto en Vilanova de Arousa, le contase el supuesto ataque de un desconocido que, según su madre, sufrió en el domicilio de Santiago unos meses antes de ser asesinada.

El juez, que tras analizar las pruebas testificales y documentales, señala a los padres de la menor como los posibles autores del delito de asesinato, tomó declaración a numerosos testigos del entorno de la pareja. Entre ellos a la vecina de Rosario, quien le manifestó que había dejado de pagar la comunidad. La mujer recordó que días antes de que fuese localizado el cadáver de Asunta, Rosario le contó, “con lágrimas en los ojos” que tenía “muchos problemas”.

“Me dijo que no sabía por lo que estaba pasando”, afirmó la testigo, que también relató al juez que subió a casa de Rosario y que, tras señalarle los post-it que tenía por la vivienda le dijo: “¿Ves cómo no te miento? Me olvido de las cosas y las tengo que apuntar”. Después, la imputada le confesó que Asunta se había dejado las llaves por fuera del piso y que un hombre la había atacado. Desde entonces, la niña, según Rosario, estaba “mal” y dormía todas las noches con ella.

La procesada, cuando denunció la desaparición de su hija, les contó que meses antes había estado en comisaría para dar parte del incidente que había sufrido Asunta. Según su versión, un desconocido había entrado en su piso y la había intentado ahogar. Aunque en un primer momento acudió a la policía, decidió no regresar cuando le dijeron que era necesario que presentase un parte médico.

La madre de una niña que iba a clases de ballet con Asunta corroboró el suceso en la declaración que prestó ante Taín. La mujer afirmó que durante un trayecto en coche Asunta le dijo que un extraño la había atacado. “Llamé a Rosario para preguntarle si era verdad y me dijo que sí, que era un ladrón y que sabía dónde estaba la caja fuerte porque estaba en la habitación de su hija”, indicó en su declaración.

El sumario contiene, además de los informes periciales, multitud de versiones de testigos del entorno de Asunta, Rosario y Alfonso. Por el momento, las defensas estudian su contenido. La Asociación Clara Campoamor, que ejercita la acción popular, denunció ayer que al sumario que le facilitó el juzgado le faltan páginas y solicitó al juzgado de instrucción que lo subsane.