Archivos para mayo, 2012

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Tras un archivo informático denominado ´Carnaval de Cádiz 2009´ se escondían imágenes pedófilas que circulaban por toda España a través de Internet. Uno de los internautas que se descargó el vídeo con pornografía infantil en la isla entre febrero y marzo de 2009 fue condenado el pasado lunes al mediodía. Un juzgado de lo penal de Palma impuso al sospechoso, un octogenario, una pena de un año de prisión por tenencia de pornografía infantil.

El hombre, defendido por la letrada Paula Dell´Olmo y que inicialmente se enfrentaba a una petición de condena de tres años de cárcel por parte de la fiscalía por un delito de corrupción de menores, confesó los hechos ante la sala y se conformó con la pena que rebajó el ministerio público. El sospechoso se descargó y visionó el archivo pedófilo en varias ocasiones a principios de 2009 a través del programa informático Emule.

Meses después, en enero de 2010, la Guardia Civil registró su domicilio en Palma en el marco de una operación nacional que se había originado en Córdoba y allí intervino un ordenador en cuyo disco duro los investigadores descubrieron un vídeo en el que aparecían dos niñas practicando escenas sexuales.

La investigación policial se inició a raíz de una denuncia interpuesta por un particular en febrero de 2009 en Córdoba. Un archivo con pornografía infantil camuflado bajo el nombre ´Carnaval de Cádiz 2009´ había sido distribuido por la Red en diferentes puntos de España.

Las imágenes pedófilas habían sido intercambiadas y compartidas por internautas del país mediante el programa informático Emule. El vídeo de alto contenido sexual figuraba con varios nombres y se había extendido por varias zonas del territorio nacional, según se deprende del escrito de acusación.

Las imágenes llegaron también a Mallorca. Según el fiscal, entre el 24 de febrero de 2009 y el 5 de marzo de ese año, un vecino de Palma de 80 años de edad se descargó y visionó el vídeo pedófilo varias veces desde su domicilio.
El 20 de enero de 2010 la Guardia Civil registró su casa durante una operación de ámbito nacional y halló en el disco duro de un ordenador una carpeta que contenía la grabación en la que aparecían dos niñas practicando sexo. Los agentes del grupo especializado del Instituto Armado inspeccionaron el domicilio con la autorización de un juzgado de instrucción de Palma en cumplimiento de un auto judicial de Córdoba.

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CASO CANÍBAL DE MIAMI

Publicado: 29 mayo, 2012 en FUERA DE ESPAÑA

Rastreado en www.elmundo.es

El ‘caníbal’ de Miami ha sido identificado como Ruby Eugene, de 31 años, un afroamericano con un historial de tráfico y consumo de drogas que, al parecer, actuó bajo los efectos de una nueva droga conocida como ‘sales de baño’.

Eugene comenzó a tener problemas con la ley a los 16 años, cuando fue acusado de agredir a otro joven. Después de eso fue arrestado siete veces en un período de cinco años por vender marihuana cerca de escuelas secundarias, zonas residenciales y, una vez, por entrar sin permiso en una propiedad privada. Pero, curiosamente, toda esta legión de cargos fueron desestimados.

En diciembre de 2005, se casó con Janney Ductant de la cual se divorció dos años después. Desde entonces, las autoridades creen que vivió desamparado bajo los puentes y en las calles de la ciudad.

El lunes, su ex esposa no sabia cómo explicar lo sucedido. “No diría que tenía problemas mentales, perosiempre creyó que toda la gente estaba contra él. Que nadie le defendía”, dijo Ductant a la filial local de la cadena ABC.

Eugene murió el sábado por la tarde abatido por un policía, después de que se abalanzara desnudo contra otro hombre, en un paso peatonal del viaducto McArthur en el centro de Miami. El ‘canibal’ le arrancó totalmente la cara con sus dientes, comió parte de los pómulos, la nariz y un globo ocular.

El policía intentó impedir que siguiera atacando a la victima y le disparó en la pierna. Pero no fue suficiente para detenerlo. Eugene se giró hacia el policía, gruñó algo y siguió masticando la carne humana, según un testigo identificado como Larry Vega. El agente terminó por abatirlo con seis disparos.

En una imagen de la victima, a la cual EL MUNDO.es ha tenido acceso, se ve como el rostro fue totalmente arrancado en el lado derecho y lo único que quedó intacto fue el mentón.

Las autoridades creen que Eugene estaba bajo la influencia de una droga poco conocida, llamada ‘sales de baño’, un derivado artificial de la cocaína cuyos cristales se parecen mucho a los sales relajantes musculares.

La victima todavía no ha sido identificada y sigue en estado critico en un hospital de la ciudad. “Esperemos que se recupere, por su bien y para que pueda contarnos lo que sucedió. Sólo él lo sabe”, dijo el sargento Javier Ortiz, vicepresidente del sindicato de la policía de Miami.

Por su parte, el policía que mató a Eugene, y que tampoco ha sido identificado, se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico.

El caso del ‘caníbal’ de Miami se ha transformado en la comidilla de la ciudad y ha llenado espacios en todos los espacios televisivos locales. Incluso, alguien ha creado una pagina en Twitter llamada ‘The Miami Zombie’.

Rastreado en internacional.elpais.com

En el verano de 1984, Giovanni Falcone escucha durante 45 días seguidos a Tommaso Buscetta, “el capo de los dos mundos”, el hombre clave de Cosa Nostra en el tráfico de drogas entre Sicilia y Estados Unidos. Solos los dos en un calabozo de Roma —Falcone ya no se fía de nadie—, el capo habla y el juez rellena con su pluma estilográfica 329 folios de confesiones. El mítico Buscetta se convierte en el primer gran arrepentido de la Mafia siciliana. Da nombres, cuenta las divisiones entre las familias, reconstruye para el juez viejos crímenes no resueltos. Al final, antes de despedirse, el mafioso, que entonces tiene 56 años, regala al juez una advertencia:

—No creo que el Estado italiano tenga verdadera intención de combatir a la Mafia. Le advierto, doctor Falcone, que después de este interrogatorio usted se convertirá en una celebridad. Pero buscarán destruirlo física y profesionalmente. No lo olvide: la cuenta que ha abierto con la Cosa Nostra no se cerrará nunca.

Palermo. Son las 17 horas, 56 minutos y 48 segundos del miércoles 23 de mayo de 2012. La cuenta sigue abierta.

Hace exactamente 20 años, aquí, en esta curva de la autopista entre Isla de las Mujeres y Capaci, mataron al juez antimafia Giovanni Falcone, a su esposa, la también magistrada Francesca Morvillo, y a los escoltas Rocco Di Cillo, Antonio Montinaro y Vito Schifani. La precisión del instante se conoce porque los instrumentos del Instituto de Geofísica y Vulcanología del monte Erice registraron un “pequeño movimiento sísmico” con epicentro en aquella curva. No era un terremoto, sino la explosión de 500 kilos de trinitrotolueno (TNT) colocados bajo la carretera y hechos estallar al paso de la comitiva. La cuenta sigue abierta porque los autores materiales del atentado fueron capturados, desde Salvatore Totò Riina —el último capo dei capi—a Giovanni Brusca, el que apretó el detonador. Pero ya nadie duda en Italia de que aquel atentado de la Mafia no fue solo cosa de la Mafia. No lo duda ni el jefe del Gobierno actual, Mario Monti, quien durante los actos de conmemoración del 20º aniversario en Palermo se mostró a favor de que se investigue hasta el final, sin topes de ninguna clase, la connivencia del Estado con la Mafia. “No existe ninguna razón de Estado”, advirtió Monti, “que pueda justificar retrasos en la búsqueda de la verdad: los trozos que faltan van a ser buscados hasta el final”.

Las palabras del actual jefe del Gobierno italiano tienen mucha importancia. Sobre todo si se comparan con las de su antecesor, Silvio Berlusconi, quien, hace tres años, cuando tuvo noticias de las investigaciones abiertas —en Palermo, Caltanissetta y Milán— para tratar de delimitar el papel del Estado en la matanza, arremetió contra los fiscales: “Es una locura. Vuelven a mirar hechos del 92, 93 o 94, con el dinero de todos, conspirando contra los que trabajamos por el bien del país”. ¿Qué temía Berlusconi? ¿Qué sigue temiendo? Tal vez la posibilidad que acaba apuntar Attilio Bolzoni, un periodista del diario La Repubblica que conoce como nadie los entresijos de la Mafia. Hace falta un arrepentido. Pero no de Cosa Nostra, que ha habido muchos y los sigue habiendo. Hace falta un arrepentido del Estado…

Sobre la figura de Falcone se han escrito y filmado infinidad de libros y películas. La otra tarde, una monja-dependiente de la librería Paulina de Palermo contó hasta 100 títulos de libros disponibles en la librería —un escaparate lleno— y otros 400 o 500 codificados en el ordenador.

Pero, para entender el carácter del juez, ese impulso metódico que lo llevó a convertirse en el enemigo público número uno de la Mafia, tal vez sea suficiente con aproximarse a su primera investigación. Corre el invierno de 1979 y Falcone —que acaba de cumplir los 40 años— ha regresado como juez a Palermo, su ciudad, de la que se marchó hace 13 años. Por aquel entonces, la sociedad palermitana se repite a sí misma una mentira piadosa, una jaculatoria al diablo que dice: “La Mafia no existe. Es una invención de los periódicos del Norte”. El joven juez decide investigar a un constructor que acaba de ganar un concurso público para la construcción de 422 apartamentos. El tipo en cuestión se llama Rosario Spatola. Mueve gran cantidad de dinero, sin mácula aparente. El único lunar con la justicia procede de sus tiempos, no muy lejanos, de vendedor ambulante de leche. Le abrieron un expediente administrativo por aguar el producto. Una ridiculez. Ahora, en cambio, es un gran constructor. El periodista Attilio Bolzoni lo explica muy gráficamente en su recién publicado libro Uomini Soli (editado por La Biblioteca di Repubblica): “Rosario Spatola es un mafioso. En Palermo lo consideran un benefactor”.

Falcone se convierte ya en un pionero en aquella primera investigación. No escudriña las idas y venidas del mafioso, sino de sus billetes. Se percata de que el tal Spatola maneja gran cantidad de dinero contante y sonante y que, a su vez, tiene gran facilidad, para hacerse con contratos públicos. La senda del dinero lo lleva a descubrir que Spatola tiene unos primos en Estados Unidos, concretamente en Cherry Hill, New Jersey, a donde llegaron en 1964. El juez Falcone construye su particular árbol genealógico de los Spatola y llega a una conclusión: el dinero que llega de América es a cambio de la heroína que parte desde Sicilia.

El periodista Bolzoni —entonces redactor de un periódico local— recuerda su primer contacto con Rosario Spatola. “Es un día de invierno de 1980, delante de las oficinas de su empresa, en la calle Beato Angelico. Lo busco porque un primo suyo, Vincenzo, está involucrado en el falso secuestro del banquero Michele Sindona. No me hace entrar en la oficina, sale él. Como todos los mafiosos, es de apariencia cortés, amable, no levanta nunca la voz. Es enero, tal vez febrero. Está bronceadísimo, gafas ray ban, una pesada cadena de oro al cuello. Y un peluquín en la cabeza. Cabello falso color cobre. Me dice que no habla con Vincenzo desde hace mucho. Me dice también que están sucediendo cosas feas en Palermo… Al resto de su familia la vuelvo a ver el 13 de mayo de 1981, en la capilla de Passo di Rigano, el día de los funerales de Salvatore Inzerillo, uno de los jefes de la mafia palermitana asesinado por los Corleoneses. La mujer de Salvatore Inzerillo es Filippa Spatola, hermana de Rosario, el empresario mafioso de Beato Angelico. Los muros de las calles cercanas están cubiertos de coronas de flores, un gentío espera a la viuda. Filippa baja de una limusina color crema, algunos hombres en traje oscuro —que hablan americano entre ellos— la acompañan hasta el altar. Son los parientes llegados de Cherry Hill. La capilla está a rebosar, y en la pequeña plaza hay centenares de muchachos. Hace calor, muchos de ellos están en camisa, se vislumbran las pistolas. Hay guerra de mafia en Palermo. Me siento en una película… Escribo así mi primera crónica de un funeral de la Mafia”.

Es esa la Mafia a la que se enfrenta, a principios de los 80, Giovanni Falcone. Más de 30 años después, Cosa Nostra sigue existiendo, pero muchas cosas han cambiado. Sentado en un hotel de Vía Roma, el fiscal Carmelo Carrara — “yo conocí a Falcone antes de que se convirtiera en Falcone”— ha visto en primera línea esos cambios. No solo en la Mafia. También, o sobre todo, en la sociedad que la sufre. “Lo que más ha cambiado en estos 20 o 30 años es seguramente la manera de mirar a la Mafia por parte de los ciudadanos. Ahora se habla. Antes, directamente, se negaba su existencia. Ahora hay además hay una actitud de rebelión por parte de las jóvenes generaciones de empresarios con respecto al pizzo (la extorsión). Y esto es más importante de lo que pueda pensarse desde fuera. Porque, en la conciencia de los sicilianos, pagar el pizzo es como pagar los impuestos al Estado. De hecho, también en el interior de las organizaciones criminales el pizzo está considerado como un impuesto”.

Tan es así que el pizzo no solo lo pagan los empresarios, también lo pagan los mafiosos. Se ha sabido que Matteo Messina Denaro, considerado el capo más importante de Sicilia tras la detención, en 2006, de Bernardo Provenzano, pagó a la mafia de Agrigento 10.000 euros por abrir un supermercado. “Ahí se ve”, añade el fiscal, “hasta qué punto el pizzo está en el ADN de la Cosa Nostra. Da igual que seas el número uno. Si abres un negocio o levantas una casa en el territorio de otra familia, pagas. Para ellos es un impuesto tan legítimo como el de que hay que pagar al Estado. Una tasa que no solo viene a engrosar el bolsillo del mafioso, sino también el sustento de las familias de los detenidos, de los hombres de honor caídos. Su familia mafiosa paga los gastos de abogados, y también el sustento de sus familiares mientras ellos están en la cárcel”. Pagar el pizzo generación tras generación tiene, además, un peligro añadido: “Quien paga, de facto, está reconociendo a Cosa Nostra como una organización legítima. Un Estado dentro del Estado”.

—¿Qué le pasa a quien no paga?

—Acoso, amenazas, incendios… A veces también la muerte…

—Entonces…

—Hay una manera de oponerse. La mafia no es una sociedad gallarda, no es una sociedad criminal valiente. Te mata si haces una guerra solitaria, por tu cuenta, pero si te organizas puede llegar a respetarte. Ahora hay revueltas contra la Mafia en toda Sicilia. Esto ha cambiado desde los tiempos de Falcone…

O gracias a la inteligencia y a su sacrificio. Hace casi 30 años, el juez Giovanni Falcone ya vislumbraba que la manera más efectiva de atacar a Cosa Nostra es a través de su poderío económico. Se lo explica de una manera muy gráfica a su jefe, el instructor Rocco Chinnici, que acaba de hacerse con el puesto después de que a su antecesor, Cesare Terranova, lo asesinaran a tiros al más puro estilo del Oeste americano, con un Winchester. “El cadáver de un hombre”, dice Falcone, “se puede hacer desaparecer, basta con sumergirlo en ácido, y sin el cuerpo del delito no hay delito. El dinero, sin embargo, deja siempre una huella…”.

Rocco Chinnici, que sería asesinado por la Mafia poco después, en julio de 1983, respalda a Falcone. “Y así”, recuerda el fiscal Carrara, “se empiezan a hacer las primeras investigaciones patrimoniales, bancarias. Se empieza a investigar el circuito del dinero. Giovanni descubre que las grandes cantidades de dinero con las que se hacen los edificios en Palermo provienen del tráfico de heroína entre Sicilia y Estados Unidos. La droga llega desde los países productores del Triángulo de Oro. Las refinerías están en Sicilia y en Francia, sobre todo en Marsella. Y desde aquí, finalmente, parten hacia Estados Unidos como país de consumo. Aquellas investigaciones culminaron con el famoso maxiproceso”. Falcone logra sentar en el banquillo a 400 mafiosos. Dicta contra ellos condenas que suman más de 2.500 años.

Hace 20 años. El bunker de Palermo donde se celebró entonces aquel famoso maxiproceso es hoy —miércoles 23 de mayo de 2012— el escenario de un emotivo encuentro. A Palermo han acudido el presidente de la República, Giorgio Napolitano, y también el primer ministro Mario Monti. Alrededor de ellos, 2.600 muchachos de toda Italia que han llegado en los dos “barcos de la legalidad”. Uno partió de Civitavecchia —a 80 kilómetros de Roma— y otro de Nápoles. Entre los estudiantes, pertenecientes a 250 colegios de todo el país, hay también compañeros de Mellisa Bassi, la joven de 16 años asesinada el pasado sábado frente a su instituto en Brindisi. Los chavales cantan: “Un pueblo entero que no paga el pizzo (la extorsión mafiosa) es un pueblo libre”. El flemático Monti se confía ante la ministra del Interior, Anna Maria Cancellieri: “Estos muchachos me han emocionado”. También el presidente de la República deja escapar una lágrima. El viejo Napolitano es un personaje muy querido en Italia, entre otras cosas porque suele hablar claro, esa rara cualidad en los políticos. Y hoy, justo 20 años después de aquel atentado brutal, no trae buenas noticias. Les dice a los chicos y a toda la nación que, entre la situación actual y la de 1992, existen algunas analogías preocupantes: “Las graves dificultades de la política, una crisis financiera aguda, un desgaste del tejido institucional que puede llegar a golpear gravemente nuestro edificio democrático”. Los muchachos escuchan con respeto, también cuando el presidente Napolitano advierte lo que al día siguiente, entre la preocupación general, recogen todos los diarios italianos en portada: “No excluyo el retorno de los métodos terroristas, de las masacres…”.

Italia, 20 años justos después del asesinato de Falcone, vive la nueva amenaza terrorista en medio del desconcierto. Los dos atentados más recientes —contra un empresario en Génova y contra el instituto de Brindisi— siguen sin resolverse. La policía no sabe si atribuírselos a un terrorismo heredero de las Brigadas Rojas, a una mafia desconocida o tal vez a un desequilibrado. En contraste con la debilidad del Estado y sus estancias oscuras, los muchachos que acudieron a Palermo lo hicieron a cuerpo gentil, sin miedo, con la foto y las palabras del juez asesinado grabadas en las camisetas y en sus canciones: “Los hombres pasan, las ideas permanecen. Continuarán caminando sobre las piernas de otros hombres”.

Falcone y su esposa, su amigo el también juez Paolo Borsellino —asesinado 57 días después—, sus escoltas y todos los hombres y mujeres valientes que se enfrentaron a la Mafia cuando la vida era en blanco y negro se merecen una respuesta. Pero también estos muchachos de los globos blancos, verdes y rojos como la bandera italiana que atravesaron su país para decir fuerte y claro que están por la legalidad y contra la Mafia. Se llame como se llame. Cosa Nostra en Sicilia, Camorra en Nápoles, N’drangheta en Calabria… o políticos corruptos en Roma.

Rastreado en www.lavanguardia.com

Los Mossos d’Esquadra han detenido a una panadera por su presunta relación con el homicidio de dos mujeresoctogenarias el 17 y 22 de mayo en Mataró(Barcelona), según han confirmado fuentes conocedoras de la investigación.

Según testigos presenciales, este jueves por la tarde se llevaron detenida a la mujer, de unos cincuenta años, que conocía a las dos víctimas. Regenta la panadería “La iaia Anita”, situada en la calle Miquel Biada de Mataró, que hace esquina con la calle Pompeu Fabra, donde residía una de las víctimas. Los Mossos d’Esquadra han llevado a cabo esta mañana una inspección del local, en presencia de la detenida, y han tapado la fachada de la panadería con una lona.

La detenida es una mujer muy conocida en el barrio, donde reside mucha gente mayor. Su panadería ofrecía menús a mediodía, que ella misma llevaba a domicilio si se trataba de una anciana. Los agentes también se han llevado a comisaría a dos personas más, aunque no ha trascendido cuál es su implicación en estos hechos, porque el juez ha dictado secreto de sumario.

La segunda fallecida desayunaba a diario en el establecimiento y era usuaria habitual de este servicio de almuerzos. Según vecinos de la zona, era una mujer soltera de buena posición económica, jubilada y extrabajadora de Telefónica, a quien los vecinos ya habían advertido en ocasiones de la imprudencia de pasear enjoyada o muy arreglada. Los Mossos d’Esquadra creen que la panadera se ganó así la confianza de la víctima, lo que explicaría que la cerradura de la puerta no estuviera forzada.

La primera mujer muerta apareció en el pasaje Enric Fité con varios golpes en la cabeza y días después se encontró a la otra víctima degollada en el balcón de su casa, en el número dos de la calle Pompeu Fabra. Al conocerse el primero, se especuló con la posibilidad de un atraco e incluso se barajó la hipótesis del suicidio. Cuando se prudujo la segunda muerte, los investigadores hallaron coincidencias sustanciales y establecieron una conexión entre los dos crímenes.

Hasta este viernes no se ha confirmado que ambos casos están relacionados, tras la investigación del entorno familiar y social de las víctimas y la reconstrucción de qué hicieron en los últimos días. Ahora los Mossos investigan si la arrestada pudo haber participado en otros casos parecidos o si tenía previsto volver a actuar.

La propietaria de la panadería ‘La iaia Anita’ de Mataró, detenida por su presunta relación con la muerte de las dos octogenarias, según las últimas informaciones llevaba puestas joyas de las víctimas en el momento de su detención.

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Un joven de 18 años apostado en un tejado disparó contra un grupo de gente en la oche del viernes en la localidad finlandesa de Hyvinkaa, matando a dos personas de su misma edad e hiriendo a otras siete. Según informaron este sáabdo los medios locales, el atacante emprendió después la huida, pero tras una operación de búsqueda fue detenido.

El joven llevaba “uniforme de combate” cuando se situó en el bajo tejado de un negocio y empezó a disparar. Una joven de 18 años murió en el acto y otro de la misma edad falleció esta mañana en el hospital.

Los heridos -entre los que se encuentra una policía de 23 años- fueron trasladados al hospital de la pequeña ciudad o a Helsinki, 60 kilómetros al sur de Hyvinkaa. El estado de uno de ellos es crítico.

La policía informó después de la detención del sospechoso, hallado en posesión de dos armas sin la licencia correspondiente. Según la policía, no presentó resistencia. Por el momento sigue siendo un misterio el motivo del ataque y tampoco se sabe si actuó solo o con algún cómplice.

Desde 2000, 33 personas murieron en Finlandia en ataques en solitario en escuelas finlandesas y centros comerciales. El Parlamento de Helsinki endureció en 2009 la ley de armas del país noreuropeo, relativamente liberal en comparación con otros países.

CASO ETAN PATZ

Publicado: 25 mayo, 2012 en FUERA DE ESPAÑA

Información previa  seipc.wordpress.com/2012/04/21/el-fbi-reabre-la-busqueda-de-un-nino-desaparecido-en-nueva-york-en-1979/

Rastreado en www.lavanguardia.com

Hoy hace 33 años que Stanley y Julie Patz iniciaron la búsqueda de su hijo. ¿Ha llegado el momento de pasar página?
Aquel 25 de mayo de 1979, y tras la insistencia de Etan, que había cumplido los seis y se veía ya “muy mayor”, le permitieron hacer solo el corto recorrido entre su casa del Soho y la parada del autobús escolar. Aquel adiós se convirtió en un hasta nunca.

“Una persona que se encuentra ahora detenida ha confesado su implicación en la desaparición y muerte de Etan”, según un comunicado de Raymon Kelly, jefe de la policía neoyorquina.

Esta declaración oficial, en la que se apelaba a posteriores informaciones, provocó otra vez un gran revuelo mediático. El supuesto autor es Pedro Hernández, residente en Candem (Nueva Jersey), entonces vecino de la zona, donde trabajaba en una “bodega”. Fuentes policiales confirman que en su declaración explicó que atrajo a Etan con unos caramelos. Luego le estranguló -otros hablan de muerte a navajazos- y lo metió en una caja. La dejó en algún lugar de Manhattan. Cuando unos días después fue a por ella, no la encontró.

Hernández ya habría sido investigado cuando el niño desapareció, sin resultado. Ayer, bajo el mando de Cyrus R. Vance, fiscal de Nueva York, proseguían las pesquisas. La policía cree que la confesión del sospechoso es cierta, a pesar de que había ciertas dosis de escepticismo, sobre todo por la coincidencia de la fecha, vísperas de un nuevo aniversario y momento propicio para testimonios fabuladores. Sin restos del cuerpo o cualquier otra prueba forense, la confesión es la principal prueba contra Hernández.

“Aun siendo padre me resulta difícil imaginar lo que ellos (Stanley y Julie) han sufrido. Confío en que este nuevo paso permita cerrar el caso y que esto les suponga un alivio”, dijo ayer el alcalde, Michael Bloomberg.

La perseverancia de Stanley y Julie transformó la manera de tratar las desapariciones de menores. Empezaron colgando carteles por el barrio y lograron que, por primera vez, la imagen de un crío se insertara en los envases de leche que se repartían por el país.

El tiempo ha cambiado la ciudad. El Soho es un barrio de diseño, de tiendas de lujo y de turistas. A finales de los setenta era un lugar de almacenes y de un vecindario en el que todos se conocían. Los Patz siguen ahí, en la calle Prince. No quisieron cambiar ni de residencia ni de teléfono por si alguien daba con una pista, pese a que a su hijo se le dio por muerto en el 2001.

Su tesón provocó que el caso se reabriera en el 2010. O que hace sólo un mes, la policía neoyorquina y el FBI excavaran en un sótano, a sólo cien metros de su apartamento, con la esperanza de hallar una respuesta. Se habló de presuntos. Todo quedó en un nuevo intento fallido. O no.

Sostienen que, hace años, Hernández habría confesado a familiares que había matado a un niño. No le creyeron. Sólo ahora, ante el despliegue que se produjo con la excavación, alguno ató cabos y acudió a la policía.

Rastreado en www.laopinioncoruna.es

El cuerpo descuartizado de Diana Farkas, una niña de cuatro años desaparecida desde el lunes, fue encontrado ayer en el congelador del domicilio de su madre, en la localidad de Chatelineu, en el sur de Bélgica, según anunció la policía. 

La madre, Juliana Santana Duran, reconoció haber estrangulado a la pequeña antes de proceder a descuartizar el cuerpo y guardarlo en bolsas dentro del congelador, aunque no explicó los motivos que le llevaron a cometer el brutal acto, informó el fiscal Pierre Magnien. Los hechos ocurrieron en la madrugada del domingo al lunes, pocas horas antes de que la escuela a la que asistía la pequeña diera la alarma después de que esta no se hubiera presentado.

Durante el primer registro del domicilio de la madre, llevado a cabo el martes, la policía encontró en una lavadora ropa ensangrentada perteneciente a la niña y a una persona adulta. Aunque los investigadores abrieron los cajones del congelador, no vieron los restos de la pequeña, que habían sido disimulados detrás de varias bolsas de alimentos, indicó el fiscal.

La policía aún no ha encontrado el arma que sirvió para descuartizar a la pequeña, supuestamente un cuchillo. La madre de Diana comparecerá ante el juez, que previsiblemente dictará prisión.

Las distintas versiones sobre los hechos facilitadas por la madre la habían convertido en la principal sospechosa y habían motivado que permaneciera retenida desde el lunes, a pesar de no haber sido acusada formalmente.