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La autopsia realizada ayer al cadáver del padre que fue encontrado muerto en su vivienda de Almonte (Huelva), junto al cuerpo sin vida de su hija de ocho años, ha revelado que las heridas de arma blanca que presentaba no son compatibles con las provocadas por un suicidio, según han indicado a Europa Press fuentes cercanas a la investigación.
Estas conclusiones vienen a apoyar la hipótesis de los investigadores de la Guardia Civil, quienes este martes descartaban la teoría centrada en el posible parricidio y que apuntaba a que el hombre habría matado a su hija y después se habría suicidado, con lo que cobra así más fuerza la idea de un posible doble crimen por alguien cuya identidad aún se desconoce.
Nada más conocerse el terrible suceso cundió la versión de que podría tratarse de una posible venganza del hombre hacia su mujer tras la reciente separación de la pareja. En la localidad muchos comentaban que el hombre, M.A.D. de 39 años, no llevaba nada bien la ruptura, e incluso habría comentado a sus compañeros de trabajo o amigos la intención de quitarse la vida si la relación no se recomponía.
Con el resultado de la autopsia esta versión parece descartarse. Las pesquisas realizadas por los agentes de la Policía Judicial se centrarán ahora en buscar a los autores del doble asesinato. En la investigación, bajo secreto sumarial, está participando un equipo de criminalística de la Guardia Civil desplazado desde Madrid.
Fue el padre y abuelo paterno de los fallecidos quien descubrió el macabro suceso a las 14.40 horas del lunes. Ambos cuerpos aparecieron en sus dormitorios en medio de un charco de sangre con claros signos de violencia y heridas de arma blanca. En el caso del padre, con varias puñaladas en el cuerpo. La noticia ha conmocionado al pueblo de Almonte, que vive con estupor el terrible suceso. Todo el pueblo se volcó ayer en el entierro de las víctimas.
Cientos de personas, entre vecinos, familiares y amigos, se dieron cita al mediodía en el tanatorio municipal de Almonte (Huelva) para dar el último adiós a M. A. D. y a su hija de siete años. Las muestras de dolor y de pesar se sucedieron durante un funeral que ofició José García, párroco de Almonte y El Rocío, y que se prolongó durante algo más de media hora, según informa Efe.
Sobre las 13.00 horas abandonaba el tanatorio la madre de la menor y mujer del fallecido -aunque se encontraban en trámites de separación-, en muy mal estado anímico y antes de que salieran los coches fúnebres rumbo al cementerio municipal para recibir sepultura.
Esto ocurría minutos después cuando escoltados por dos vehículos de la Policía Local los coches con los féretros, que portaban a los lados cuatro coronas de flores con recordatorios de familiares y amigos, salían del tanatorio para recorrer la corta distancia hasta el cementerio arropados por numerosas personas.
En el pueblo nadie se explica lo sucedido. El padre era una persona conocida en la localidad y trabajaba en un centro comercial. Los vecinos hablan de él como de una persona «cercana y amable», por lo que «no se explica qué ha pasado». Nadie relaciona el caso con un posible ajuste de cuentas y tampoco con el robo como móvil. El misterio rodea un suceso muy trágico por la muerte de una niña de siete años. Almonte vivió ayer su segundo y último día de luto. La normalidad volverá hoy a un pueblo trastocado por esta tragedia.




